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Las guerras en Kosovo, Timor Oriental y Chechenia son notas destacadas que tiñeron de luto el fin del año. Los Balcanes son de nuevo el punto más sangriento y desolador, con el genocidio desencadenado por el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, contra los albaneses de la provincia de Kosovo durante la primera mitad del año y que, después de la firma de la paz en junio, dio paso a la venganza de los albanokosovares. Ejecuciones, torturas, violaciones y asesinatos indiscriminados eran la tónica habitual que se incrementó a finales de marzo tras el comienzo de la ofensiva aérea de la OTAN. Otros dos puntos calientes fueron Timor Oriental, donde la violencia se apoderó del territorio tras un referéndum de independencia, y Chechenia. |
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