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Dos masacres simultáneas en Madrid, en plenas fiestas navideñas. Así pretendía ETA certificar su decisión de poner fin a la tregua unilateral decretada por la organización en septiembre de 1998. La Guardia Civil abortó esos planes, pero no pudo devolver a los españoles la ilusión de paz vivida durante catorce meses. Uno de los períodos en los que la colaboración policial hispano-francesa ha cosechado algunos de los más importantes éxitos en la lucha antiterrorista. Catorce meses que han ahondado la brecha que en el País Vasco divide a partidos nacionalistas y estatales, entre la visión del conflicto desde la óptica del Pacto de Estella o bien desde la Mesa de Ajuria Enea. |
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