El GAL y sus sumarios más turbios llegan a los tribunales
En el 2000 concluirá el juicio del 'caso Lasa -Zabala', con Galindo en el banquillo

J. Ruiz de Vergara, Fax Press/Madrid

Por fin, 16 años después, comenzó el fin de la 'guerra sucia'. Al menos, el final de esa herida moral que emponzoña la vida política española desde que, en 1999 hizo diez años, los entonces policías José Amedo y Michel Domínguez ingresaran en prisión por su participación en la trama de lucha ilegal contra ETA que fueron los GAL.

La sentencia que la Audiencia Nacional dicte contra el general Enrique Rodríguez Galindo y el 'gal verde', ya en el 2000, puede ser el esperado punto final al drama.

Condenado el primer ministro del Interior socialista, José Barrionuevo, y sus principales colaboradores en el ministerio -el 'gal azul'-, sancionados de manera simbólica quienes fueron los primeros responsables del CESID bajo la égida del PSOE -el 'gal marrón'-, la por todos esperada sentencia contra el otrora todopoderoso Rodríguez Galindo y sus subordinados en la Comandancia de Intxaurrondo puede convertirse en la página vuelta de aquella estrategia de atacar a ETA con sus mismas armas que manchó los primeros años de Gobierno de Felipe González.

Para Barrionuevo, Rafael Vera, Julián Sancristóbal y la línea de mando policial hasta la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, 1999 no empezó mal: saludaron la llegada del año en libertad, 'semiindultados' por el Gobierno de José María Aznar, aunque en condicional, a la espera de que, algún día, el Tribunal Constitucional resuelva sus recursos de amparo y, de paso, decida si deben volver o no la cárcel por el 'caso Marey'.

Para el 'gal marrón' la situación fue distinta. El general Alonso Manglano y el coronel Alberto Perote habían logrado sortear todos los riesgos de la implicación del Centro Superior de Información para la Defensa en aquella trama -aportando información e infraestructura- hasta que también ellos tuvieron que pagar, de alguna manera. Perote fue expulsado del Ejército por 'robar' los documentos que probaban aquella relación; el general Manglano recibió una leve condena por un caso menor, las escuchas ilegales a personajes públicos -con el Rey a la cabeza- que realizaron los servicios secretos entre 1982 y 1993, aunque el fallo también implica su expulsión del Ejército.

También en esto del castigo penal a los miembros de los Grupos Antiterroristas de Liberación hay clases. Ni los relacionados con el 'gal azul' ni los implicados en el 'gal marrón' han sido condenados por atentados por muertos, y han recibido por ello condenas de cárcel, pero menores. Incluso las de Amedo y Domínguez, en sentencia 108 años y ochos de prisión, fue en realidad media docena de años de pérdida de la libertad.

Las condenas por delitos de sangre quedaron para los meros subalternos o 'contratados' de la trama, como el confidente barcelonés Ismael Miquel Gutiérrez o el camionero riojano Miguel Brecia Guillén.

La sentencia que dé respuesta judicial al 'caso Lasa-Zabala' será también el inicio del final de la 'guerra sucia'. O casi.

Hay una cicatriz que puede volver a abrirse en cualquier momento, la que dejó la rotunda exculpación del ex presidente González de cualquier responsabilidad penal en estos asuntos. Pero los puntos de sutura que aplicó el pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo parecen firmes.

Los sumarios todavía abiertos, prácticamente todos ellos en manos del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, parecen predestinados al archivo. Los asesinatos de Mikel Goikoetxea Elorriaga, 'Txapela', Rafael Goikoetxea Errazquin, Ramón Oñederra Bergara, 'Katu', Christian Olaskoaga o los cuatro dirigentes de ETA tiroteados en el 'Mon Bar' de Bayona quedarán sin resolver.