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El año que finaliza continuó la lucha encarnizada por la audiencia. La guerra en directo perdió fuerza y los shares se ganaron a base de dedicar tiempo a los goles, hasta alcanzar el cuarto de hora por informativo. Antena 3 se creció a base de impactos televisivos, Telecinco dejó rienda suelta a Javier Sardá para que mantuviese sus dos millones de fieles diarios, y TVE-1 se buscó a sí misma sin encontrarse. |
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