En el centro del gran círculo formado por las
montañas de la Serranía se encuentra la ciudad de Ronda, cuya singularidad geográfica
ha sido determinante en la configuración de su historia así como en las enormes huellas
dejadas por las civilizaciones que en ella se asentaron y que influyeron, de forma
definitiva, en la construcción de sus barrios.

La Belleza del puente Nuevo atrae a
numerosos visitantes |
Desde la época prehistórica existen indicios de
presencia humana en la Serranía de Ronda, que a lo largo de los siglos, por sus relieves
abruptos, ha servido de refugio ideal. Dos tipos de yacimientos lo atestiguan: la cueva de
la Pileta y la del Gato, además de los monumentos megalíticos. En la Edad del Cobre hubo
una notable concentración de población, por los abundantes hallazgos de poblados y de
necrópolis megalíticas repartidos por ella. Excavaciones en el centro de la ciudad
dieron cuenta de estos poblados megalíticos y de un asentamiento ibérico en la zona.
A través de Plinio se sabe que los celtas fundaron la ciudad de Arunda, la actual
Ronda. También los griegos debieron pasar por aquí en virtud del hallazgo de una ruta
interior de comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico.
En cuanto a la dominación romana en la zona, aún no está lo suficientemente
aclarada, aunque se han encontrado numerosos restos arqueológicos e inscripciones.
Los historiadores antiguos confundían Ronda con Acinipo, de ahí que esta última
se denominara Ronda la Vieja, si bien eran dos ciudades distintas que competían entre
sí, aunque Acinipo tuvo mayor importancia en la época romana.
La población debía extenderse por el barrio de la Villa o del Espíritu Santo y
el barrio Viejo o San Miguel. Donde luego se situaría la ciudad se encontraría el
castillo del Laurel, cuyos cimientos serían aprovechados por los musulmanes para
construir su fortaleza, donde había un templo que se transformaría en mezquita y luego
en iglesia mayor.
Francisco Lozano cree que la ciudad quedó totalmente destruida con la batalla de
Munda y que la población se estableció al otro lado del río, en un poblado que se
llamó Laurus, donde luego, según Moreti, se establecieron los visigodos, dándole el
nombre de Onda a Unda, un poblado pequeño pero rico en lanas y ganados.
EN LA EPOCA MUSULMANA. La
Ronda musulmana en su origen fue sólo un castillo y una pequeña población a la que
llamaron Izna Rand Onda u Onda, que quiere decir Castillo del Laurel, en recuerdo del
Laurus romano.
La ciudad se convirtió en la capital de Tacoronna, una de las cinco coras en que
fue dividido el sur de Andalucía, que pertenecía a la provincia de Sevilla. De ser un
simple poblado, pasó a ser una ciudad que tenía bajo su dependencia una región.
Durante el califato cordobés alcanzó una importancia militar que nunca perderá,
por su situación estratégica, como enlace entre Gibraltar y Africa.
Después de la dominación almorávide se vuelve a constituir en estado
independiente, hasta que a mediados del siglo XII es conquistada por los almohades durante
80 años. Más tarde, pasó a manos de los benimerines. Durante la última etapa de
dominación musulmana, la posición de Ronda tiene una gran importancia, alcanzó su
verdadera significación y se perfilaron los rasgos que van a estar presentes hasta
nuestros días.
Durante la época benimerín y nazarí, la población alcanzó una gran densidad a
causa de la sucesiva llegada de moros empujados por los cristianos ante el avance de la
Reconquista. Esta densidad se vio afectada por la peste negra que azotó el Occidente
europeo en 1348.
LA MEDINA Y LOS ARRABALES.
Por razones defensivas, los musulmanes escogieron la zona más elevada para instalar la
ciudad, alrededor del Castillo del Laurel, enfrente estaba la mezquita donde hoy está el
convento de Santa Isabel de los Angeles, que pertenece a la orden franciscana de Santa
Clara y que fue fundado por don Luis Oropesa y su mujer.
Tuvo numerosas reformas, la más importante después de la guerra civil, en que
quedó totalmente destruido. Por aquel entonces, la medina era la parte más importante,
llamada desde entonces la ciudad. Según Pulgar, Ronda poseía dos arrabales, el Alto o
arrabal viejo, luego barrio del Espíritu Santo, y el Bajo o de las Curtidurías. El
Mercadillo era una zona despoblada que se comunicaba por la ciudad a través de dos
puentes, el de las Curtidurías, llamado después Viejo y hoy Romano, y el nuevo hasta la
construcción del tercero en el siglo XVIII, que se denominó Puente Viejo. La defensa de
la ciudad estaba compuesta por una barrera natural, el precipicio del Tajo, que por sí
solo bastaba para proteger a la población, haciendo la función de foso, que llegaba a
alcanzar los cien metros de profundidad en su parte más abrupta.
Hacia poniente, se reforzaba la ciudad por un trozo de muralla que tenía dos
puertas, la Puerta del Viento, por donde actualmente está el Campillo, y la puerta de los
Molinos, luego llamada Arco del Cristo. Además del castillo, la ciudad se reforzaba por
una amplia muralla que incluía el barrio del Espíritu Santo, en cuyo punto se abría la
puerta de Almocábar, la más importante y cercana al cementerio musulmán, en los
extramuros de la ciudad. Esta puerta daba entrada al barrio Alto, donde a través de la
calle las Imágenes se llegaba a la puerta del mismo nombre. Por levante la entrada a la
medina se hacía por la puerta del Puente, que se encontraba donde actualmente está la de
Felipe V.
También se encontraban en esta parte la puerta de la Cijara y la de las
Mancebías. La mezquita mayor se situaba frente al castillo y tenía una plaza donde se
instalaba el zoco, si bien, según Pulgar, llegaron a existir un total de 21 mezquitas,
aunque la mayoría desaparecieron y de ellas sólo ha quedado el minarete de San
Sebastián. Al lado de la mezquita mayor estaban situados el zoco y numerosas tiendas,
repartiéndose otras en los lugares más concurridos de la ciudad. Eran de pequeñas
dimensiones y constituían talleres familiares y diminutos comercios. Había también
numerosos hornos. Por la medina se establecieron también establecimientos para el baño,
estando los más importantes en el arrabal Bajo. En cuanto al abastecimiento de agua,
éste se hacía a través de la Mina. Las viviendas eran de reducidas dimensiones, si bien
existían tres tipos, las más humildes, otro tipo con una galería abierta en uno de los
lados y un tercero que presentaba un patio rectangular, destacando la Casa de los
Gigantes.

Exterior del santuario de laVirgen de
la Paz |
EN LA EDAD MODERNA.
Después de la conquista por los Reyes Católicos, la ciudad fue despoblada, algunos moros
nobles fueron a Sevilla y otros a Africa, comenzando entonces la repoblación. En 1492
había en la ciudad 401 pobladores con diversas profesiones, entre las que destacaban las
armas, la actividad agropecuaria y las industrias textil y de la piel. En los primeros
repobladores estaban representados todos los estamentos de la sociedad.
Fueron Juan de Torres y el licenciado Juan de la Fuente quienes tras la conquista
delimitaron, a petición de los reyes, los términos de Ronda, aunque en 1491 el bachiller
serrano hizo una nueva repartición. Ronda quedó bajo jurisdicción malagueña, después
de una serie de pleitos con Sevilla, ya conquistada Málaga en 1487.
En el aspecto urbano, en el siglo XVI Ronda empezó a configurarse con la forma que
hoy la conocemos, dividiéndose en tres partes bien diferenciadas y separadas por barreras
naturales. La parte principal seguía siendo la antigua medina musulmana, la Ciudad, con
sus barrios Alto y Bajo, llamados del Espíritu Santo y de las Curtidurías o Mancebías.
Con el aumento de la población, Ronda necesitó salirse fuera de las murallas,
naciendo hacia el sur el barrio de San Francisco y hacia el noroeste el Mercadillo. Ambos
deben su origen al establecimiento de los mercaderes fuera de la ciudad para vender sus
productos y evitar pagar las alcabalas y derechos que se exigían a la entrada de la
misma.
El tejido de la Ciudad seguirá siendo tan enmarañado como en la época anterior,
si bien se intentó enderezar esta tendencia eliminando saledizos, aljimeces y lo que
estorbara en la vía pública.
La plaza principal de la Ciudad sufriría algunas reformas, tenía una forma
irregular y en ella se concentraban los edificios más representativos como el
Ayuntamiento, la cárcel y la iglesia Mayor, reuniendo funciones religiosas y civiles en
un mismo espacio a las que se sumaba la función mercantil, pues desde el principio un
gran número de tiendas se agruparon a su alrededor y en el siglo XVI se construyeron
otras que se abrían a la plaza por medio de soportales.
El Ayuntamiento se instaló en un caserón situado al lado de la iglesia Mayor y
que data de 1734. El edificio, antiguo cuartel de las milicias provinciales, sufrió
numerosas transformaciones con el paso del tiempo, entre ellas la portada, del siglo XVII,
labrada por Francisco Cordón en mármoles de distintos colores, y un balcón corrido en
el siglo XVIII que se sustituyó por otros más pequeños.
El Pósito y la Alhóndiga estaban situados detrás de la plaza y se abrían a la
calle San Juan de Dios, hoy Armiñán, principal calle de la ciudad. En la misma calle se
instaló en una mezquita el hospital de Santa Bárbara, de fundación real, que se fue
ampliando a lo largo del siglo XVI, fue desamortizado en el siglo XIX y demolido en el XX.
Había otros hospitales en la ciudad pero se desconoce cuál era su ubicación. Por
su parte, la cárcel tenía que estar lo más cerca posible del Ayuntamiento según la
orden real.
En cuanto a los edificios religiosos, en toda la diócesis malagueña hubo una gran
actividad arquitectónica después de la conquista, tanta que los reyes instaron al
alcalde de Ronda a que no pidiese los diezmos de los hornos de cal, tejas y ladrillos,
destinados a reparar las iglesias de la diócesis. El paro era creciente y había que
emplear a los jornaleros en trabajos públicos y en la ejecución de templos.
De las parroquias erigidas en los primeros tiempos, actualmente sólo quedan dos,
la iglesia Mayor de Santa María de la Encarnación y la del Espíritu Santo, en el barrio
del mismo nombre. La iglesia de Santa María en sus comienzos tuvo rango de abadía con
jurisdicción especial. Durante la época de los Austrias se constituyó en colegiata,
aunque en el siglo XIX quedó reducida a la categoría de parroquia mayor. El edificio
tiene aires de catedral, su fábrica es de cantería y su construcción es de dos etapas
diferenciadas, una parte gótica y otra que comenzó a raíz del terremoto de 1580 que
derrumbó la zona norte de la iglesia, surgiendo la idea de ensancharla. Las obras de
ampliación duran hasta el XVIII y las etapas sucesivas se reflejan en los diferentes
estilos que en ella aparecen.
Del edificio musulmán quedan algunos restos del mihrab que datan de finales del
XIII y principios del XIV. La fachada principal se abre a la plaza con unas galerías
superpuestas que servían de palcos para presenciar los festejos que en ella se
celebraban. En el ángulo suroeste se levanta la torre mudéjar con elementos góticos
renacentistas y dieciochescos. En uno de sus lados se adosa una pequeña capilla que
Pavón Maldonado considera como una miniatura de las gubbas nazaríes y que para algunos
autores perteneció a la antigua mezquita aljama.
La iglesia de San Juan Evangelista estuvo en una plazuela cerca del Campillo, pero
se trasladó de lugar a mediados del XVI, llamándose Vera Cruz o Sangre de Cristo. Luego
se convirtió en la iglesia de la Paz porque acogió la imagen de la Virgen de la Paz,
Patrona de Ronda. De la parroquia de San Sebastián queda el minarete musulmán, que le
sirvió de campanario. Las iglesias de Santiago y San Juan Bautista desaparecieron pronto.
Existían otros edificios religiosos como la iglesia del Carmen, que en otros tiempos fue
hospital, y la iglesia de la Caridad, que en su origen fue una ermita fundada por un
particular, Pedro de Miranda, que la donó a la cofradía. En la actualidad pertenece a
las hermanas de la Cruz
La mayor parte de los conventos se construyeron fuera de las murallas de la ciudad,
aunque también hay ejemplos dentro de ella como Santo Domingo y Santa Isabel de los
Angeles.
Santo Domingo fue fundado como monasterio por los Reyes Católicos. En el siglo XVI
funcionaba en él el tribunal de la Inquisición. En 1788 tuvo que ser restaurado por el
mal estado en el que se encontraba. Con las desamortizaciones del XIX, el convento fue
abandonado por la comunidad y se pensó instalar en él las casas capitales y la cárcel,
pero su mal estado hizo abandonar la idea. Por un tiempo se convirtió en mercado público
hasta la construcción del mercado público.
Por lo que se refiere a la vida doméstica, se hicieron algunas modificaciones pues
las viviendas musulmanas eran tan reducidas que se repartieron por pares o triples entre
los repobladores, según la importancia de los mismos.
Algunas casas eran verdaderos palacios por su amplitud, como es el caso del Palacio
de Mondragón.
Al parecer, fue vivienda de los reyes moros y del último alcaide de Ronda, Hamet
el Zegrí; también sirvió de aposento a los Reyes Católicos, quienes lo cedieron a
Fernando de Valenzuela. El edificio responde en su conjunto a un estilo mudéjar
renacentista, destacando su patio mudéjar. Otra de las casas importantes en la Ciudad es
la de los Gigantes, llamada así por unos relieves en piedra que decoraban el edificio, de
los que sólo queda uno muy deteriorado. El edificio fue construido a finales del XIII ó
finales del XIV, y es por sus dimensiones una de las casas principales de la ciudad.
La iglesia de Nuestra Señora de la Paz fue en su origen la colación de San Juan
Evangelista o de Letrán, fundada por los Reyes Católicos y situada en otro lugar donde
se veneraba la imagen de Nuestra Señora de la Paz, que fue traída en la conquista y
convertida en Patrona. La monumentalidad de la Ciudad hace necesario resaltar otros
monumentos importantes de la zona como es el palacio del marqués de Salvatierra, cerca
del puente Viejo. En el repartimiento de la ciudad correspondía a don Vasco Martín de
Salvatierra. En el XVIII sufrió una profunda reforma fruto de la cual es la portada de
estilo barroco del maestro Antonio Gómez. Posee, asimismo, una bella balconada de forja
rondeña. Otro de los edificios singulares es la casa del Rey Moro, del siglo XVIII, y que
ha cambiado frecuentemente de propietarios, además de haber sufrido numerosas reformas,
por lo que es un laberinto de corredizos, habitaciones y escaleras. Posee también un
bello jardín que fue realizado por Forestier en la época de la dictadura cuando el
edificio pertenecía a la duquesa de Parcent. En él se encuentra el arranque de una
escalera tallada en la roca que baja hasta la famosa Mina, manantial que brotaba de la
roca misma y que servía de abastecimiento de agua en la época musulmana, con varias
salas excavadas que servían como baños. De destacar es asimismo la casa Santa Pola,
situada junto al puente Nuevo, que perteneció a los condes de Santa Pola, construida
sobre un palacete árabe, del que aún se conservan restos en buen estado.
BARRIO DE SAN FRANCISCO.
Fue uno de los barrios que se creó por el aumento de población, extendiéndose ésta
fuera de las murallas. Así, fue creciendo desde la puerta de Almocábar hasta el convento
que le dio el nombre, actuando como polo de atracción y punto de referencia.
Un hecho que hizo que el barrio de San Francisco aumentara fue el levantamiento
definitivo de los moriscos en 1568.
Delante de la puerta de Almocábar se formó una amplia zona denominada en el siglo
XVI plaza del Pozo y luego Alameda de San Francisco. En esta gran plaza se ejercitaron, en
su tiempo, prácticas y juegos de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. En ella se
construyó la ermita de la Visitación, primer templo cristiano que se hizo en Ronda a
cuyo alrededor se fueron estableciendo los mercaderes que no querían pagar los aranceles
de entrada a la ciudad, razón por la cual hoy en día se celebra todos los domingos un
mercadillo en la plaza Ruedo Alameda y al que acude multitud de rondeños, ya que se ha
convertido en toda una tradición.
En torno de todo este privilegiado marco existe un escenario marcadamente medieval,
el de las murallas y la puerta de Almocábar, donde estuvo una de las necrópolis
musulmanas o el cementerio.
De gran importancia es la iglesia del Espíritu Santo, fundada por los Reyes
Católicos en una mezquita cercana a las Ochavas. El nuevo templo debió construirse a
finales del siglo XV y es de estilo gótico renacentista. La iglesia, de sillería, es de
una sola nave con bóveda de crucería estrellada. El exterior tiene un aspecto de
fortificación propio de la época, y sus muros se articulan por recios contrafuertes
terminados en pináculos renacentistas. Durante algún tiempo realizó las funciones de
iglesia mayor mientras se terminaba esta última. A mediados del XIX se pretendió agregar
esta parroquia a la de Santa María, aunque los vecinos del barrio se negaron alegando que
eran zonas alejadas del resto de la población y que para llegar tenían que atravesar las
ruinas del castillo, lo cual era incómodo y peligroso, por lo que una comisión encargada
del caso decidió que se quedara como parroquia independiente.
A mediados del siglo XVI se construyó la carretera que
llegaba al convento de San Francisco y que era denominada Carrera de Caballos, pues en
ella se ejercitaban los caballeros en el manejo de las armas y ejercicios ecuestres. En
ese momento, la ermita de la Visitación se trasladó hacia un costado, formándose una
amplia plaza y construyéndose un templo que se denominó Nuestra Señora de Gracia,
Patrona de la Real Maestranza de Ronda. Se creó con un carácter militar para que la
nobleza y caballería se ejercitaran en las armas y salieran prestas para acudir a la
defensa del reino en caso necesario. En el siglo XVIII, la Real Maestranza la abandonó
por su mal estado y en la guerra civil quedó destruida por completo, restaurándose
posteriormente.
El edificio más importante del barrio de San Francisco es el convento que le dio
el nombre, convento de San Francisco. Fundado por los Reyes Católicos, está situado al
final del mismo y en él estuvo el real de don Fernando durante el asedio a Ronda.
El otro convento que se construyó en la zona era el de las franciscanas del
patrocinio de San José, de la regla de Santa Clara. El resto del barrio estaba compuesto
por una serie de casas de aspecto humilde, como en la actualidad.
El barrio de San Francisco fue lugar de emplazamiento de las tropas cristianas en
los muchos intentos de conquista de la ciudad. A lo largo de los tiempos ha destacado en
él, según Francisco Garrido, una ruralidad que sigue siendo característica y una
arquitectura con una uniformidad bien marcada que aún persiste.
Una de las curiosidades más importantes de este barrio es que en una de las
esquinas de la plaza estaba la casa natal de Pedro Romero, aunque en la actualidad lo que
queda es una placa que da cuenta de que allí nació el gran torero, pionero del toreo a
pie.
De reseñar es, asimismo, el conjunto rupestre de la Virgen de la Cabeza, que se
encuentra tomando un camino que hay a la salida del barrio. Tiene dos partes bien
diferenciadas, según Francisco Garrido, una dedicada a lo que era estrictamente el culto
y otra que se destinaba a ser vivienda de los religiosos que la habitaban. El recinto
siguió ocupándose tras la conquista y tuvo una denominación ulterior, Cuevas de San
Antón, posiblemente el nombre del santo varón que allí residió.
En el exterior existe un pequeñísimo refugio coronado con una gran cruz latina
grabada en la roca. En esta iglesia se venera todos los años a la Virgen de la Cabeza, y
por ello se realiza una tradicional romería trasladando a la imagen desde la ciudad. Este
camino que hay que realizar es el que era habitualmente utilizado por Rilke en sus paseos
durante su estancia en la ciudad.
BARRIO DEL MERCADILLO. En
1945 los reyes ordenaron que se respetaran los lugares públicos propios y comunes, como
la dehesa, que se reservaba a los caballos y los ejidos determinados alrededor de la
ciudad, para lo cual mandaron que se derribaran todas las casas y cercas que se hubieran
hecho, a pesar de lo cual la ciudad se fue extendiendo con gran rapidez al otro lado del
puente Viejo, en la zona entonces denominada como barrio de la Puente, en la zona baja del
Mercadillo. En 1595 ya contaba con 500 vecinos y en dicho lugar se celebraba cada año la
tradicional feria de mayo, concedida por una cédula de privilegio del rey don Fernando
hasta que en el siglo XVIII se abrió el puente Nuevo y se trasladó a este lugar.
La configuración del barrio se debe, como en el caso de San Francisco, al
establecimiento de los mercaderes en torno a la nueva parroquia de Santa Cecilia, en la
actualidad Padre Jesús, que actuó como foco de atracción del barrio para los
mercaderes.
Este templo debió de atraer a muchas personas, incluso a los habitantes de la
Ciudad, pues las parroquias del centro se fueron abandonando y constituyendo estos nuevos
templos a cuyo alrededor se desarrollaba toda la vida comercial de la población. Junto a
esta parroquia se levantó el convento de las Dominicas de Madre de Dios y San José de la
Montaña hacia mitad del siglo XVI. Cerca de estos dos templos se construyó también el
convento de los Remedios hoy desaparecido, de la orden de los Trinitarios
Calzados, que lo abandonaron a principios del siglo XVII, siendo sustituidos por los
Descalzos, que también tuvieron que marcharse por el mal estado del edificio,
trasladándose a otro lugar más elevado del barrio del Mercadillo.
En la parte llana se construyó el convento de San Jorge,
de la orden de los Mercenarios, del que sólo queda la iglesia de la Merced, que hoy en
día está ocupada por las Carmelitas Descalzas. No lejos de esta iglesia en el mismo
llano debía existir una especie de cortijo que se destinó a hospital de peregrinos, por
estar alejado de la población y por las numerosas epidemias que sufría la ciudad.
Poseía una ermita que con el tiempo se convirtió en la iglesia del Socorro. En cuanto a
la forma de vivir de los habitantes de la zona, sus viviendas eran parecidas a las de la
Ciudad, encaladas, de dos o tres plantas, y cuyo tipo de casas se repite hasta el siglo
XIX. |