
Las nevadas de hace unas semanas dejaron esta bonita
estampa de la sierra y el pueblo. / FOTOGRAFÍAS:
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Bacares, perla de los Filabres
Esta pequeña localidad almeriense
recibe a los emigrantes en la Fiesta del Romero |
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NO
SE LO PIERDA
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Cómo llegar: De Málaga a Bacares hay 282 km.
Hay que llegar a Granada, seguir hacia Baza y aquí
tomar en dirección a Huércal Overa. Al llegar a
Tíjola, tomar la AL-3102 que nos llevará a Bacares.
Dónde dormir: Complejo rural Ecofilabres, en
Camino del Calvario, s/n, T 950 420 262 y 670 665
271. Hotel rural Las Fuentes, C/ Velefique, s/n. T
950 421138. También dispone de restaurante. Alquiler
de casas rurales en el T 950 421 188.
Qué visitar: Los restos del castillo árabe,
la ermita del Calvario y la iglesia de Santa María,
donde se encuentra la imagen del Cristo del Bosque.
Qué hacer: Además de participar de la fiesta, se
pueden realizar senderos por la sierra, como el que
lleva a la Tetica de Bacares u otras rutas
señalizadas que nos llevan a pueblos cercanos. |
F. Gutiérrez
Situado en pleno corazón de la Sierra de los
Filabres, a 1.220 metros de altitud, esta pequeña
localidad almeriense se dispone a pasar un fin de
semana intenso. Cada primer sábado de febrero se
celebra la tradicional Fiesta del Romero, un momento
de convivencia con los muchos vecinos que emigraron
en los años sesenta a Cataluña. Una gran paella
cocinada en la plaza del pueblo, embutidos y dulces
caseros serán el sustento del más de millar de
personas que se dan cita este fin de semana en el
pueblo, cuya población habitual apenas supera los
300 habitantes.
La fiesta comienza bien entrada la mañana del
sábado. El Ayuntamiento invita a un desayuno
tradicional, con variedad de dulces caseros que las
mujeres del pueblo han elaborado para la ocasión.
Roscos fritos con azúcar, bizcocho y torta de
chicharrones con un café que ayudará a superar las
frías temperaturas de esta época del año. Y es que
en su término municipal se encuentran las
principales cumbres de esta sierra, la Tetica de
Bacares y Calar Alto, donde se encuentra el
Observatorio Astronómico. Vecinos y visitantes
degustarán al mediodía una gran paella preparada al
modo tradicional en la plaza del pueblo. El domingo,
la comida será en esta ocasión responsabilidad de
las familias emigradas a Cataluña.
Como a otras muchas localidades andaluzas, la crisis
azotó sin piedad a esta bella localidad, que vio
impotente cómo sus hijos tuvieron que emigrar,
fundamentalmente a Cataluña. Más de tres mil
personas habitaban en el pueblo antes de que
empezara esa lenta y pertinaz sangría humana, hasta
llegar a los poco más de 300 habitantes de la
actualidad.
El desarrollo económico de principios de siglo vino
de la mano de la minería. Los importantes
yacimientos de hierro en Bacares y otras localidades
cercanas, como Las Menas (Serón) despertaron el
interés de importantes compañías internacionales,
que explotaron estas tierras mientras fueron
rentables. Cerradas las minas, a los bacareños nos
les quedó otra salida que la emigración.
Primeros asentamientos
Los orígenes de Bacares están relacionados con los
fenicios, los primeros en asentarse en estos montes
en busca de la riqueza minera. Los árabes fueron los
responsables de actual enclave del pueblo, de la
arquitectura de sus viviendas tradicionales, del
abancalamiento y del sistema de regadío con acequias
y atanores. En 1489 Bacares pasó a poder de los
Reyes Católicos.
La minería fue uno de sus principales recursos
económicos, junto con la agricultura. Todo el
herraje de la Catedral de Almería se fundió en
Bacares, en el s. XVIII. También dio fama y dinero
la seda. A principios del siglo XV se contabilizaban
más de 180.000 moreras en su término municipal.
Entre los monumentos más importantes del pueblo cabe
citar el castillo, recientemente restaurado, aunque
ya presentaba un estado ruinoso. En sus momentos de
esplendor sirvió de refugio al pensador Ben Arabi,
nacido en Murcia en 1164, que escribió parte de sus
más de mil obras en este pueblo. El pensador pasaba
grandes temporadas en el castillo de Bacares
acompañado del poeta almeriense Beb al Arif. Éste
último también escribió parte de su obra en este
lugar, invitados siempre por Al Bakri ('el de
Bacares'), cronista y geógrafo del siglo XII.
Santo Cristo del Bosque
En Bacares es obligada la visita a su iglesia
parroquial. Fue construida en 1502 por el marqués de
Bacares, don Gutierre de Cárdenas, y su esposa doña
Teresa Enríquez. Fue quemada por los moriscos y
restaurada por los hijos del marqués en 1581. Su
artesonado, recientemente restaurado, es de estilo
mudéjar, de gran belleza. En su interior se venera
la imagen del Santo Cristo del Bosque, patrón de la
localidad. La festividad, el 14 de septiembre, se
vive con intensidad tanto en Bacares como en todo el
valle del Almanzora, ya que son muchos los fieles
que llegan andando desde los pueblos limítrofes por
las promesas que hicieron al santo por los favores
solicitados y recibidos. Miles de personas se
agolpan en el interior del templo y la plaza del
pueblo para asistir a la bajada de la imagen del
santo desde su camarín al trono en el que, al día
siguiente, saldrá en romería desde la iglesia hasta
la ermita que se encuentra en el paraje de El
Calvario.
Enclavada en plena sierra, a la falda de las cumbres
más altas de los Filabres, Bacares tiene en la
naturaleza uno de sus principales atractivos para el
visitante, que puede alojarse tanto en el complejo
rural Ecofilabres como en el hotel rural Las
Fuentes, además de otras casas de alquiler por el
pueblo y su vega. Ecofilabres es un complejo de
alojamientos rurales situado en un entorno
privilegiado, caracterizado por bosques y sinuosos
arroyos de montaña y compuesto por once casas, de
dos y tres dormitorios.
Desde las cumbres más altas de la sierra, recogiendo
las vertientes más internas de la Tetica de Bacares,
de los Calares (Calar Alto de 2.168 m. y Calar del
Gallinero de 2.091 m.) y del Layón, baja el río
Bacares hasta su encuentro con el río Almanzora en
la vega de Tíjola. En poco espacio longitudinal,
este río tiene que salvar fuertes desniveles del
relieve que hacen bajar las aguas con fuerza hasta
que se amansa muy cerca de su desembocadura, que se
encuentra a una altitud de 600 m. Esto y el hecho de
que el caudal permanecía incluso en verano, permitió
que durante décadas se construyeran molinos de agua
en sus orillas para moler el trigo y el pimiento,
llegándose a contabilizar hasta seis molinos a lo
largo de su cauce.
La gastronomía local ofrece una gran variedad en
potajes, como el de calabazas, trigo o bacalao,
además de caldo de pescado con aletría, gurullos de
conejo, pelotas de maíz, perdiz en guiso, jormigones
y choto al ajillo. También son muy típicos los
embutidos, curados de forma natural con el frío de
las montañas, además de dulces como los alfajores de
almendras, empanadas rellenas y el cuajado de
almendras. |
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