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Propuestas autóctonas para celebrar el Día de Todos los Santos

En Cádiz capital y algunos pueblos decoran los puestos del mercado disfrazando piezas de carne o pescado.

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Estamos a las puertas del Día de Todos los Santos y raro sería encontrar un rincón de Andalucía o de España donde no se hayan colgado calabazas en los comercios o donde niños y adolescentes no estén pensado en la ‘noche de brujas’. Con el tiempo, muchos han interiorizado la fiesta de Hallowen, y se han olvidado del verdadero sentido de esta celebración.

Aunque cada vez menos, por esta uniformidad (o imposición) en las costumbres a la que aboca la globalización, quedan todavía en Andalucía tradiciones populares autóctonas que, coincidiendo con la festividad católica, trascienden el mero hecho religioso para constituirse en parte esencial de la personalidad de los pueblos y ciudades que han sabido mantener y potenciar esas fiestas haciendo frente a la presión social y mediática de aquéllas otras foráneas. Al mismo tiempo, la fiesta de Todos los Santos coincide con la entrada del otoño, y los frutos de esta estación son un componente fundamental en la rica repostería andaluza, que en estos días ofrece algunos de sus productos más destacados.

Tosantos en Cádiz
El tradicional buen humor gaditano ha sabido encauzar el recuerdo a los difuntos para dar un carácter festivo e incluso jocoso a una celebración en teoría tan seria. Tanto en la capital como en muchos pueblos de la provincia es tradicional celebrar la fiesta de los Mercados en la víspera a Todos los Santos. En la capital participan los mercados Central y de la Virgen del Rosario. Aquí, los comerciantes ‘disfrazan’ piezas de pescado y carne componiendo ingeniosas presentaciones. El concurso de exornos premia las mejores decoraciones en las diferentes modalidades de productos de mercado: pescado, carne, frutas, verduras y varios. El fino humor y la ironía gaditana se alían para satirizar, con pollos, besugos o chorizos, la actualidad social y política.

Esta costumbre se remonta al siglo XIX, cuando los comerciantes comenzaron a adornar los puestos del mercado para presentar los alimentos. Pasacalles, música y actividades culturales completan la programación de la fiesta de los Mercados y Tosantos. Muchos ven en esta celebración pagana un avance de lo que dentro de unos meses serán sus famosos carnavales. Otras localidades de la provincia, como Chiclana o San Fernando, organizan también este concurso de decoración en los puestos del mercado de abastos.

Sierra de Huelva
En la serranía de Huelva, pueblos como Nerva, Cortegana o Santa Ana la Real se disponen a pasar la noche de los Santos alrededor de las lumbres que se encienden en las plazas y calles de los pueblos y en las que se preparan las migas de Tosantos. En la plaza de Santa Ana la Real, en torno a las candelas donde se hacen las migas, los vecinos del pueblo y los visitantes pueden degustar las migas acompañadas de mosto y sardinas asadas.

La tradición de las Migas de Tosantos arranca de cuando antaño los monaguillos acudían a las diferentes casas de la localidad pidiendo los llamados ‘tosantos’, que no eran otra cosa que los frutos del otoño, como castañas o nueces.

No obstante, esta tradición, que durante un tiempo estuvo un poco aparcada, se retomó hace unos 25 años aproximadamente, ya con una serie de modificaciones y con una mayor participación, no sólo de los niños y niñas de Santa Ana, sino de todos los vecinos de la localidad.
Un poco más al sur, en Niebla, tiene lugar en estos días una importante feria, que en realidad son cuatro al mismo tiempo: medieval, con un mercadillo y actuaciones; la feria de muestras, la feria de ganado y la típica con atracciones. Especial interés tiene la de ganado, ya que se recuperan viejas tradiciones agrícolas y costumbres en la compra-venta ya en desuso.
En la localidad jiennense de Baños de la Encina, hombres y mujeres abandonan estos días el pueblo y se marchan a cortijos y ‘chozos’ de la sierra a pasar, con pan, vino y embutidos de la tierra, estos días. El origen de esta costumbre está en el hecho de que antaño, durante el Día de los Difuntos, las campanas no dejaban de tocar, día y noche, con la consiguiente caída de ánimo de los bañuscos, que era superada por los varones abandonando el pueblo hacia lugares donde no se oyeran las campanas, quedándose las mujeres para rogar por las almas de los difuntos.

En la actualidad, esta fiesta se ha extendido también a las mujeres, y sobre todo en los jóvenes, pensando ya desde muchos meses antes en el sitio donde se van a pasar los 3 o 4 días de fiestas. La sierra y los alrededores del pueblo, además de los cortijos o naves, están llenos de gente, mientras que el pueblo se queda prácticamente vacío.
La fiesta de Todos los Santos es el momento oportuno para disfrutar de los frutos del otoño y de algunas de las especialidades de la repostería andaluza exclusivas de estas fechas. Castañas, granadas, nueces y membrillos no deben faltar en la cesta de la compra. El fruto rojo del madroño, el dulce azufaifo o el pequeño almecino son menos conocidos, pero también propios del otoño.

En pueblos serranos donde se da el castaño, como en los del valle del Genal malagueño y la serranía onubense, es típico salir estos días al campo a recoger las últimas castañas con las que hacer en la plaza del pueblo el típico ‘tostón’, las últimas castañas de la temporadas asadas y acompañadas de anís como despedida colectiva y festiva a este típico producto.

Repostería exclusiva
La variada repostería andaluza guarda para estas fechas algunas de sus más dulces tentaciones, como los huesos de santo o los buñuelos, rellenos de distintas cremas. En algunas zonas de Córdoba son también típicas de estos días las gachas de leche, elaboradas con harina.

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