Aunque la festividad de San Hilario de Poitiers
tiene lugar cada 13 de enero, el pueblo de Comares
lo celebra en la jornada de hoy sábado con el fin de
aglutinar más público en su acogedor casco urbano.
Comares tiene como patrón a este arzobispo y teólogo
francés porque la población fue tomada por las
tropas cristianas en la misma fecha en la que el
santoral le rinde homenaje. La devoción por San
Hilario se ha plasmado durante los más de cinco
siglos de vinculación entre el pueblo y la imagen
del patrón, como se plasmará en torno a las once de
la mañana en la misa que se oficiará en la iglesia
de la Encarnación. Tras ese ritual, el santo
recorrerá en procesión las empinadas y angostas
calles de este municipio axárquico.
El trono será llevado en hombros por mayordomos y
devotos que demuestran así su fe en el santo. Las
dificultades del trazado y el acompañamiento musical
consiguen que ese momento sea inolvidable tanto para
los comareños como para los visitantes. El recorrido
de la comitiva finalizará como cada año en la plaza
principal de la villa, en la que se puede apreciar
una de las mejores vistas de esta comarca. No en
vano, esta localidad es conocida con el lema
turístico de 'Balcón de la Axarquía'.
Una vez allí, una panda de verdiales se encargará
de amenizar la jornada con el estilo musical que
lleva el nombre del pueblo. Además de deleitarse con
esos trepidantes ritmos, el visitante podrá degustar
algunos de los productos más típicos de la
localidad, como el chorizo y la morcilla, que
estarán acompañados por el inconfundible vino del
terreno. Además, se repartirá entre los asistentes
una suculenta paella elaborada por vecinos de la
localidad.
Sin duda, la visita a Comares es una de las
mejores opciones para disfrutar visualmente de la
Axarquía, ya que es una población privilegiada por
su ubicación sobre un cerro que lo erige como si
fuera un nido de águilas. Desde allí se puede
apreciar buena parte de la comarca, desde la
omnipresente Sierra de Tejeda y su pico de La
Maroma, en estos días blanqueado por la nieve, hasta
el azul del Mediterráneo o los numerosos núcleos
urbanos que se dispersan entre ambos. Basta con
acceder al pueblo y entrar por su plaza principal
para deleitarse con las interesantes panorámicas que
nos propone su insólita ubicación.
Pero, afortunadamente para sus visitantes, esta
localidad ofrece mucho más que vistas, ya que cuenta
con un interesante legado arquitectónico. El trazado
de sus calles angostas, reminiscencia de la época
árabe, es uno de sus principales atractivos para el
visitante. Sus arcos de origen árabe, sus pasajes
más estrechos y las empinadas cuestas consiguen que
un paseo por este laberinto morisco se convierta en
una vuelta al pasado árabe de esta villa axárquica.
Durante una estancia en el pueblo, por muy corta
que sea, se puede visitar buena parte de su
patrimonio histórico, que tiene su principal
baluarte en los restos de su castillo La Tahona.
Allí se podrán tocar algunas de sus murallas, que
aún se mantienen en pie y se convierten en el
principal vestigio de la dominación árabe.
Fortaleza histórica
Esa fortaleza fue clave en la historia de Al-Andalus,
ya que fue un enclave muy deseado durante la
Reconquista y en las posteriores rebeliones
moriscas. Del antiguo castillo se conserva aún lo
que fue su aljibe. También se mantienen las
impresionantes vistas que dominan parte de Los
Montes de Málaga, así como algunos de los parajes
montañosos más hermosos de la Alta Axarquía.
Los restos de este recinto amurallado no son los
únicos vestigios medievales de esta villa, ya que en
la cercana Meseta de Mazmúllar aún se pueden
apreciar los restos de lo que fue una ciudad durante
los siglos IX y X. Allí se han hallado varias piezas
de cerámica, mosaicos e incluso fósiles humanos.
También se pueden apreciar restos arquitectónicos de
interés, como una vivienda u otro aljibe. Según se
relata en algunos escritos históricos, este enclave
fue fundamental durante la rebelión de Omar Ben
Hafsun, caudillo muladí que se sublevó contra el
poder de los Omeyas en el Califato de Córdoba entre
los siglos IX y X.
El recorrido por el legado histórico del pueblo
puede completarse con una visita a la imponente
iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, un
templo de estilo mudéjar que fue construido
originalmente en el siglo XVI. Dentro de la
parroquia, sobresale la capilla del Sagrario,
construida en el XVIII. En su exterior, cabe
destacar por su forma octogonal la torre campanario.