
A pesar de no ser
muy conocido, este río tiene aguas medicinales./SUR |
Arroyo salado, un paisaje rural donde la saguas sanan
El
arroyo Salado no cuenta con un gran caudal, pero sí con
otra virtud atípica en nuestra provincia, la de tener aguas
medicinales, gracias a su elevado nivel de yodo. |
| En
el enclave conocido como Casa Blanca, en el término
municipal de Almargen, nace este riachuelo con
propiedades curativas. Allí se puede comprobar cómo
de la tierra brotan a borbotones estas aguas
milagrosas, recomendadas sobre todo para
enfermedades relacionadas con el aparato digestivo
o con diversas dolencias degenerativas del sistema
óseo.
Las cualidades de
estas aguas yodadas son comparables a la de otros
lugares emblemáticos como La Toja o Baden. Sin
embargo, el arroyo Salado permanece prácticamente
virgen, a pesar de que sus virtudes son de sobra
conocidas por las gentes de Almargen, que han
sabido emplearlas desde antaño. Ya durante la
dominación romana se aprovecharon estas aguas
medicinales, puesto que en la zona se han
encontrado los restos de antiguas termas.
El lodo del río
cuenta también con propiedades beneficiosas para
el organismo. Concretamente se recomienda su uso
para la piel, por lo que no resulta extraño
encontrar en verano a quienes se embadurnan con
este ciénago para mejorar el estado de su cutis.
La salinidad de estas aguas se va perdiendo cuando
llega al río Almargen, que alimenta a su vez al río
de la Venta, que desemboca finalmente en el
pantano del Guadalteba. El término municipal de
Almargen, además de numerosas hectáreas
dedicadas a cultivos como cereales u olivos,
cuenta con algunas cañadas reales, donde es
posible hacer senderismo,
como la del Rey, que une a este pueblo
con
Teba. |