PROVINCIA DE MÁLAGA
Valle del Guadalteba
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 ESCÁPATE - VALLE DEL GUADALTEBA

En la subida por estas montañas sorprenden las curiosas formas que han adquirido, gracias a la erosión, algunas de las piedras calizas. /SUR
Sierra de Alcapairín. Anfiteatro de esculturas calizas en el Valle del Guadalteba
Este enclave montañoso que sirve de transición entre la Sierra de las Nieves y la Hoya de Málaga cuenta con un gran interés paisajístico, gracias a las originales formaciones kársticas que se encuentran en sus laderas. Por su ubicación es un excelente mirador natural.

DATOS PRÁCTICOS

Cómo llegar: Para acceder a la sierra hay que tomar la A-357 en dirección a Campillos hasta llegar a la zona de Carratraca y Ardales. Hay una ruta de senderismo que lleva hasta la cima.

Cuándo ir: Los días menos fríos y menos calurosos del año resultan propicios para hacer una excursión en esta sierra o en los pueblos del entorno.

Dónde comer:
Tanto en Ardales como en Carratraca, se elaboran dulces caseros de gran calidad.
Javier Almellones

La Sierra de Alcaparaín es uno de esos enclaves montañosos que desgraciadamente suele pasar desapercibido, pese a su interesante valor ecológico y paisajístico. Al estar situada entre el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, el Valle del Guadalteba y la Hoya de Málaga, pocos ojos descubren la riqueza natural de esta pequeña cordillera caliza, que se divisa perfectamente desde el puerto de montaña que hay entre los municipios de Carratraca y Ardales. Pero, bien merece la pena adentrarse en algunos de los caminos que recorren esta abrupta y original sierra que recompensa al excursionista con espectaculares imágenes del corazón de la provincia de Málaga. Así, se pueden apreciar con nitidez la también escarpada Sierra de Huma, un macizo calizo junto al que se divisan los pantanos del Guadalhorce y del Guadalteba. Mucho más cerca se aprecian los cascos urbanos de Ardales y Carratraca que desde ciertos puntos de la Sierra de Alcaparaín se antojan prácticamente colindantes. También se reconocen con facilidad dos singulares valles de nuestra provincia, el del río Turón que procede de El Burgo y el del arroyo de las Cañas, que baja sinuoso hasta el Valle del Guadalhorce.
Una de las mejores opciones para adentrarse por esta sierra es la subida al pico del Grajo, también conocido como Valdivia, situado a 1.293 metros de altitud. Aunque en principio puede parecer una ruta de cierta dificultad, su acceso no presenta muchos contratiempos, ya que para el ascenso usa un camino zigzagueante que consigue hacer más relajado un itinerario que recompensa con imágenes insólitas. Como curiosidad se puede ver una serie de rocas calizas que han sido esculpidas por la erosión de tal forma que han creado diseños a veces inverosímiles y otras veces similares a caras humanas, objetos o animales. Así, sorprende ver un arco de piedra en esta abrupta ladera, que llama la atención por sus dimensiones y por su casual forma. Metros más arribas se divisan una serie de piedras verticales que cobran diseños variopintos, como el que se asemeja a un dromedario con su cabeza mirando al cielo. Gracias a esta inusual decoración natural, el camino cobra ciertos tintes mágicos. Otro atractivo de este sendero es su variada vegetación, que comienza con arboledas típicamente mediterráneas, como encinares y pinares, para luego adentrarse en un paraje donde sólo se aprecia matorral. En lo que se refiere a fauna, rara vez se divisa la cabra hispánica, aunque sí es más probable divisar mamíferos de menor tamaño, reptiles o alguna que otra ave rapaz, ya que se trata de las inmediaciones del Parque Natural de la Sierra de las Nieves. Así se llega hasta la cumbre donde las vistas anteriormente mencionadas se complementan con las de Sierra Prieta, incluidas ya dentro de la Sierra de las Nieves, concretamente en el término municipal de Casarabonela. El itinerario tiene un recorrido total de unos once kilómetros, que entre ida y vuelta tiene una duración media de unas siete horas.
Conjunto Histórico
Además de poder disfrutar de un paseo por esta sierra, esta zona es propicia para conocer pueblos con encanto como Ardales o Carratraca, situados ambos a los pies de estas escarpadas montañas. En el caso de Carratraca, cuenta con el atractivo de su casco urbano, declarado hace pocos años como Conjunto Histórico Artístico, gracias a que mantiene edificios emblemáticos del XIX. Entre las construcciones más importantes, sobresalen una plaza de toros, la antigua Casa de Trinidad Grund, convertida actualmente en la sede del Ayuntamiento o el Balneario, actualmente en rehabilitación. La iglesia de Nuestra Señora de la Salud y las calles y rincones adornados con macetas son algunos de los otros lugares más típicos que se pueden ver en un recorrido por el casco urbano de Carratraca. Este municipio había pertenecido siempre a Casarabonela, en una época en la que se conocía como Puebla de Baños. Su máximo esplendor lo vivió durante el siglo XIX, cuando consiguió su independencia, tras convertirse en la villa donde instalaron su segunda residencia las familias burguesas más notables de la época, como los Heredia.

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