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Imaginación y diseño. Helsinki
Helsinki convierte a sus visitantes en testigos de una
dinámica simbiosis entre el legado de la tradición autóctona
y el latido de las nuevas tendencias. |
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HOJA DE RUTA |
Design Forum Finland: Erottajankatu, 7 T 00
358 (0) 9 6220810
www.desingforum.fi e-mail:
info@designforum.fi
Dormir: Hotel Crowne Plaza, Muy céntrico y bien
comunicado. Mannerheimintie, 50 T 00358 (0) 9 2521
0000 e-mail:
helsinki.cph@restel.fi
Comer: Restaurante Savotta
Aleksanterinkatu, 22 T 00358 (0) 9 7425 5588. |
Manena Munar
A lo largo de su movida historia Finlandia unas
veces fue parte de Suecia, y otras de Rusia. Ahora
es ella misma. Pero tampoco quiere olvidar el bagaje
cultural e histórico que ha heredado de su pasado. Y
hoy, historia, recuerdos, leyendas y costumbres se
han fundido con el latido ultramoderno de Helsinki,
que se ha convertido así en una de las capitales más
vanguardistas de Europa sin perder por ello el peso
de su tradición.
La capital de Finlandia es una ciudad recoleta de
apenas 500.000 habitantes, fácil de recorrer,
especialmente en los tranvías que comunican los
puntos neurálgicos. La Explanada, su vía principal,
es un bellísimo bulevar con arquitectura neogótica
que conduce al puerto, de donde salen los ‘ferries’
para las islas de su bahía y a donde llegan los
grandes cruceros que vienen de Estonia y Suecia. Lo
más sobresaliente de Helsinki es su comunión con la
naturaleza. Es como si los bosques se adentraran en
sus calles y el Báltico se reflejara en sus
ventanas. En invierno la estampa de los esquiadores,
patinadores y jugadores de hockey sobre hielo le dan
un aire de lo más deportivo a la ciudad.
Al visitante que acaba de llegar a Helsinki es fácil
que le sorprenda topar con algunas tiendas en las
que se venden objetos estrafalarios y vanguardistas,
todas con su toque peculiar. Estamos en el ‘distrito
del diseño’, donde la ciudad muestra su cotidiana
explosión de creatividad.
El diseño es ya un fenómeno globalizado. Pero en la
capital finlandesa hay una fuerte conciencia de lo
propio, de lo autóctono y personal, que se traduce
en el celoso deseo de conservar la artesanía y las
tradiciones locales. Su industria del diseño está
así muy fuertemente enraizada con el medio y las
circunstancias locales en que se desarrolla. Hay
pocos países cuya situación geográfica invite tanto
a la creatividad como Finlandia y que hayan
fusionado con tanta destreza tradición y nuevas
tendencias. Porque el diseño finlandés no es de un
fenómeno de hace dos días. Ya en 1875 se fundó la
Sociedad Finlandesa de Artesanía y Diseño, con el
deseo de incorporar las nuevas creaciones a la vida
cotidiana de la gente, y la pretensión de que sus
obras fueran tan estéticas como prácticas.
En la pequeña Finlandia, por otro lado, el número de
artistas y diseñadores es inmenso. Desde los más
humildes artesanos y pequeños creadores hasta
gigantes como Alvar o Aino Aalto pasando por Aarmi y
Viljo Ratia, fundadores de la firma Marimekko, donde
Jacqueline Kennedy se compró siete modelitos en los
años 60, o Aleksi Perala diseñador de la firma
Iittala para la que ha creado la nueva línea de
vidrio ‘Ote’.
Del siglo XX al futuro
En apenas dos manzanas se pasa de la década de los
50 del siglo XX al futuro de 2050. Uno encuentra lo
que parecen unas bonitas flores para adornar la
solapa, pero que en realidad son cremalleras
ocultas. Las corbatas último modelo que muchos
querrían son en realidad automovilísticos cinturones
de seguridad conseguidos en algún cementerio de
coches. Y unos collares que parecen de perlas, al
mirarlos de cerca, resulta que son una hábil
metamorfosis de viejas teclas de móviles. ¿Y ese
modelito de franela marrón, monísimo y original? Es
un pantalón de hombre que, vuelto del revés, se
convierte en parte de un traje femenino, casi un
traje sastre. Anna Heino tiene una pequeña joyería
en la que dan ganas de entrar y pocas de salir. Ha
logrado un ambiente acogedor con vidrieras en las
que expone las joyas que ella misma diseña, pule y
trabaja en el pequeño taller, a la vista de todos.
Sus creaciones son sencillas y bellas y las pulseras
y collares se cierran sin broches, ni accesorios,
haciéndolas especialmente etéreas.
Novedoso e inesperado
La arquitectura de Helsinki, por otro lado, también
se funda en lo novedoso e inesperado. Un buen
ejemplo sería la estación ferroviaria, obra de Eliel
Saarinen, cuya fachada de granito es una combinación
de romanticismo y funcionalismo, o la iglesia de
Temppeliaukio excavada en plena roca con un techo
circular que deja entrar la luz, o la orilla
oriental de la bahía de Toolo a la que llaman ‘Linnunlaulu’,
nombre que evoca el trino de los pájaros, lugar
famoso por sus villas de madera, sin pasar por alto
el entrañable Mercado Viejo a la orillita del mar,
que data del 1889 y bajo su estructura de ladrillo
rojo encierra puestos de madera tallada donde se
encuentran especialidades laponas y todo tipo de
delicias finlandesas. O la estatua y fuente de la
joven desnuda emergiendo de las aguas, diseñada por
Ville Vallgren, monumento que se ha convertido en el
símbolo de Helsinki. O la Catedral Ortodoxa de
Uspenski del 1868, la más grande de Europa
occidental, ejemplo de la influencia rusa en la
arquitectura finlandesa, con sus cúpulas doradas y
su construcción de ladrillo rojo.
Por imaginación que no quede. Pues imaginación
también hay de sobre en la forma de servir los
manjares el restaurante Savotta en la Plaza del
Senado, cuyo interior encierra una acogedora
decoración de madera, con motivos lapones y
gastronomía autóctona en la que prima la carne de
arce o reno, el salmón fresco cocinado en humo y los
‘bajativos’» o vodkas de diversos colores y aromas,
colocados sobre un esquí de madera, que ayudan a
sobrevivir a los sabrosos postres. |
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