MANUEL MUÑIZ
Una de las mejores maneras de atraer la atención de
los posibles visitantes a una ciudad es darle una
identidad específica que la haga inmediatamente
memorable. Un buen ejemplo sería Toledo, reconocida
como ‘ciudad de las tres culturas’. Y Angulema se
está convirtiendo en otro caso paradigmático,
estableciéndose, cuando menos en Europa, como la
gran capital del cómic.
Estaba claro que tal consideración tenía que recaer
sobre una ciudad francesa (o, en su defecto, belga),
por la gran tradición y consideración popular y
cultural que la ‘bande dessinée’ tiene en el país
vecino. Y Angulema –una ciudad de poco más de cien
mil habitantes con una catedral románica y un bello
ayuntamiento levantado a partir de las ruinas de un
castillo medieval, y cercana a Poitiers y al parque
de Futuroscope– tenía todas las papeletas, gracias a
Festival Internacional del Cómic, el más importante
de Europa (y quizá del mundo; sólo la ComicCon de
San Diego –‘mucho más centrada en el show business’–
puede hacerle sombra), que lleva celebrándose en la
ciudad todos los meses de enero desde 1974.
Imagen de la ciudad
Pero Angulema se ha volcado en abrazar esta
identidad y fundirse con el mundo de los tebeos aún
más intensamente, convirtiéndolos en el estandarte e
imagen de la ciudad, llegando a renombrar su
principal calle comercial con el nombre de Hergé, el
creador de Tintín.
Sin duda el primer indicativo de esta singular
relación con los cómics que sorprenderá al visitante
son los murales que salpican la ciudad. Veinte
fachadas pintadas según dibujos de conocidos autores
francófonos, quienes los realizaron específicamente
para el edificio en el que iban a estar, jugando
muchas veces con las características del edificio y
su entorno para realizar trampantojos. Así, podemos
ver a Lucky Luke, los hermanos Dalton, Jolly Jumper
y Ran-Tan-Plan ‘asomados’ a las ventanas pintadas en
el lateral de un edificio según diseño de Morris y,
casi enfrente, al motero Lucien (personaje de Franck
Margerin) en la fachada que hay justo encima de una
tienda de motos. O un edificio la mitad del cual
‘desaparece’ en un dibujo de Max Cabanes que
prolonga la línea de las murallas sobre las que está
construido. Otros personajes muy conocidos a los que
podemos encontrarnos mirándonos desde alguna fachada
son Titeuf (obra del suizo Zep) o Blake y Mortimer
(dibujo de Juillard sobre los personajes creados por
el difunto E. P. Jacobs).
Jóvenes promesas
Otra muestra del compromiso que Angulema tiene con
el cómic a lo largo de todo el año es la Maison des
auteurs, una centro para autores –especialmente
jóvenes promesas– que son becados para residir una
temporada en la ciudad mientras realizan algún nuevo
proyecto. El ambiente de intercambio de ideas que
existe en los talleres de trabajo comunes gana aún
más interés al haber autores de todas partes del
globo (la presencia española es prácticamente
constante; en la actualidad los tres jóvenes autores
de nuestro país becados en la Maison son el
asturiano Alfonso Zapico, la alicantina Lola Lorente
y la catalana Clara Tanit). Más de cien autores han
pasado tiempo en este centro en los siete años que
lleva abierto.Originales
de los grandes genios
Sin duda la joya de la corona es
el Museo del Cómic, que tras un traslado y
reorganización que supuso un cierre de diez años, ha
vuelto a abrir sus puertas en 2009 en una antigua
fábrica de papel a la que se llega por una pasarela
peatonal, en la que nos espera una estatua de Corto
Maltés. El museo alberga una espléndida colección
que recorre toda la historia del cómic, desde los
pioneros de las historias ilustradas de mediados del
siglo XIX, como Rodolphe Töpffer, hasta los grandes
de la actualidad., como Chris Ware. Pese a que las
piezas expuestas rotan cada seis meses (debido a la
normativa museográfica francesa, que impone límites
al tiempo continuado de exposición para asegurar la
mejor conservación del papel), la colección es tan
amplia que en todo momento encontrar en las vitrinas
algún original muchos de los grandes genios del
cómic: George Herriman, Winsor McCay, Hergé, Stan
Lee, Frank Miller, Daniel Clowes, David B., Hugo
Pratt... incluso hay una pequeña selección de manga,
pese a la dificultad de conseguir originales fuera
de Japón.
El criterio de exhibición (que se apoya mucho en lo
audiovisual, con documentales y fragmentos de
animación), no se detiene en el plano histórico,
sino que también pone de relieve los valores
estéticos del cómic. Y no faltan las exposiciones
temporales, como la dedicada a Mafalda, que se podrá
visitar hasta el próximo 3 de enero.
Por toda esta capital mundial de los tebeos podemos
encontrarnos con los personajes que más nos
recuerdan a nuestra infancia, pero también con lo
más vanguardista del cómic de autor. El Noveno Arte
cada vez atrae a más tipos de lectores; y Angulema,
por lo tanto, cada vez a más tipos de viajeros. |