
La marisma fue declarada parque natural en 1992, con
unos quince núcleos de población a su alrededor./ SUR |
Un paraíso para las aves. Santoña
Con más de 3.500 hectáreas de superficie, la ciudad
acoge los humedales costeros más importantes del norte de
España
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Pilar Quijada
LAS marismas de Santoña se encuentran a la cabeza,
en lo que a conservación se refiere, de la lista de
los veinticinco humedales españoles de importancia
para las aves, según un estudio difundido
recientemente por la Sociedad Española de
Ornitología (SEO/BirdLife). A pesar de que a su
alrededor se aglutinan once municipios, quince
núcleos de población, varios polígonos industriales,
dos puertos pesqueros, una autovía y cuatro
carreteras, las amenazas más graves han cedido y la
población local está cada vez más implicada en su
conservación.
Sus 3.500 hectáreas de extensión le convierten en el
humedal costero más importante del norte peninsular,
donde se dan cita cada año aves migradoras
procedentes del norte y centro del continente. La
mayor concentración se produce en el cambio de año,
época en que las marismas pueden llegar a albergar
entre 10.000 y 20.000 aves de 120 especies
distintas.
Desde noviembre hasta marzo se pueden encontrar
cerca de 57 especies invernantes, entre las que
destacan las menos frecuentes en nuestras latitudes,
como los colimbos grande, chico y ártico, zampullín
cuellirrojo, eider, negrón común, barnacla carinegra
y serreta mediana. El monasterio de Montehano, en la
localidad de Escalante, es un buen observatorio
desde el que se pueden divisar estas aves.
Una de las especies más importantes es la espátula,
que procede fundamentalmente de Noruega, mientras
que las anátidas y limícolas son el grupo más
abundantes, incluyendo al pato colorado, elegido
como ave del año 2008, precisamente para simbolizar
la precariedad en que se encuentran muchos de
nuestros humedales.
Las Marismas de Santoña fueron declaradas Reserva
Natural en 1992, junto con las vecinas de Victoria y
Joyel, y en 2006 Parque Natural, con una extensión
cercana a las 4.500 hectáreas. que incluye otros
ecosistemas como las dunas del puntal de Laredo o el
encinar cantrábrico del Monte Buciero. Aunque el
principal valor ambiental reside en los fangos de
los estuarios, en especial del Ason. Un río
salmonero que aguas arriba ofrece con cierta
asiduidad el ‘campanu’, el primer salmón de la
temporada, y que, en su desembocadura, en contacto
con las aguas marinas, forma un sustrato muy
nutritivo y de gran productividad biológica.
Red Natura 2000
La Reserva está catalogada también como Zona de
Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de
Importancia Comunitaria en la red Natura 2000 y,
desde 1994, forma parte de la Lista de Humedales de
Importancia Internacional.
Santoña cuenta con cuatro observatorios de aves
–accesibles para personas con movilidad reducida–
provistos de carteles para identificar las especies
más fáciles de ver, para lo que conviene llevar
prismáticos. Además ofrece cinco senderos que nos
introducen en los distintos ecosistemas: bosque
mediterráneo, bosque caducifolio, praderías,
marismas y acantilados marinos. |
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