
|
La senda del río
Un recorrido en bicicleta permite conocer la belleza creada
por el Ebro a su paso por la localidad riojana de Alfaro |
|
GUÍA
DE VIAJE |
Dónde comer. Asador San Roque, San Roque 13,
Alfaro. 941 182 888.
Dónde dormir. Hotel Palacios. Avda. Zaragoza,
s/n, Alfaro. 941 180 100. Hospedería Nuestra Sra.
del Villar, Ctra. de Fitero, s/n. Corella. 948 782
197.
Información. Centro de Interpretación. 941
182 999 sotos.alfaro@larioja.org |
Miren Boronat
El frío que cede con el avance del mediodía, los
vientos suaves que ponen frente a nosotros los
aromas del otoño, sonidos y colores atenuados por la
luz de un tímido sol o velados por la niebla que nos
trae el río… Un paseo en bicicleta y con guía por
los Sotos de Alfaro nos pone todo eso, y más, a
nuestro alcance. Declarados Reserva Natural en 2001,
constituyen un ecosistema de gran valor ambiental
por albergar algunos de los bosques de ribera mejor
conservados del río Ebro, su riqueza de especies y
elevada diversidad biológica. Discurren por un tramo
de 7 kilómetros de río y cuentan con una superficie
de 476 hectáreas.
Nos apostamos en el parking junto a las Bodegas
Marqués de Campo Nuble y, partir de ahí, la ruta
discurre por cinco kilómetros llanos, aptos para que
cualquier persona con una habilidad media sobre dos
ruedas disfrute de una visita más que agradable. El
educador nos recoge y comenzamos a pedalear hasta la
última terraza depositada por el Ebro, que nos
ofrece una estupenda panorámica. Tras recibir una
pequeña introducción, continuamos hasta uno de los
puntos fuertes: el observatorio de aves, desde el
que también disponemos de una buena perspectiva de
la dinámica fluvial de meandros, sumamente ágil, y
de las madres, zonas por las que antes circulaba el
río abandonadas al cambiar éste su curso. Vemos cómo
la vegetación ha ido colonizando una pequeña playa
hasta formar un soto, aún joven.
Camino hacia el sur
Nuestro guía instala unos telescopios para que
veamos sin dificultad la infinidad de aves
acuáticas, limícolas, rapaces… Es ahora, a
principios de noviembre, cuando pueden verse más
grullas en paso desde el norte de Europa hacia el
sur de la península, y oír su reclamo tan
característico. Comienzan a concentrarse los bandos
de ‘invernada’: ánades reales, azulones, cormoranes,
garzas y, en menor cuantía, patos cuchara y ánade
friso, entre otros.
Seguimos por el sendero para comprobar la acción
agresiva del río, que se ha desplazado y ha creado
una playa nueva. Llegamos al Soto del Estajao y
circulamos sobre una pasarela de madera que nos
permite atravesar la espesa vegetación. Tras
recorrerla, dejamos las bicis y bajamos a una playa
en cuya superficie de barro se observan rastros de
jabalíes, visón europeo y nutrias que acuden a beber
agua a su orilla. Nos subimos a la bici por última
vez para llegar al área recreativa, colofón del
recorrido. |
|