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La puerta de tres continentes
La capital grancanaria quiere mejorar su oferta cara a 2016 |
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Ase
lleva la palma... |
Las Palmas de Gran Canaria fue el primer puerto
que unió el Nuevo Mundo con el viejo continente,
hasta convertirse en una ineludible encrucijada
vital, lingüística, artística y comercial. El rol
que protagonizó antaño, junto a su privilegiada
situación, hacen que este municipio sirva de
plataforma intercultural entre África, Europa y
América. De cara al 2016, el Ayuntamiento trabaja
para ampliar el concepto de capital cultural al
conjunto de la isla, con el fin de fomentar la
participación de todos en este gran reto. |
Ruth Quevedo
Mame Yame Matallah, última reina del carnaval de Las
Palmas, es la perfecta embajadora de la tierra que
la vió crecer. La joven, de origen mauritano,
encarna a las mil maravillas el mestizaje tan
característico de la urbe. Cálida y serena, esta
belleza sureña nos pasea a través de grandes
avenidas, playas de ensueño y rincones con mucho
encanto.
Las calles empedradas, los edificios históricos y
sus balconadas de madera son capaces de trasladarte
hasta la conquista del archipiélago, allá por el
siglo XV. Así, la ruta comienza en el barrio de
Vegueta, germen de la actual ciudad y primer
emplazamiento de la Corona castellana en el
Atlántico. Aquí encontramos la Plaza Mayor de Santa
Ana, donde se instaló la Catedral de Las Palmas, que
encarna el edificio más emblemático de la
arquitectura insular. De puertas para adentro, el
templo es gótico tardío, aunque en el exterior
mantiene un estilo neoclásico.
Detrás de la iglesia, se encuentra la Casa de Colón.
Un complejo que consta de varias residencias, entre
ellas, la del antiguo gobernador, donde recaló el
descubridor del Nuevo Mundo para reparar La Pinta,
durante su primer viaje al continente americano en
el año 1492.
No muy lejos de ahí, Mame insiste en detenerse de
nuevo. Esta vez, ante el Museo Canario, que atesora
una valiosa colección de restos antropológicos. El
conjunto histórico-artístico de Triana es otro alto
en el camino. La barriada se estructuró alrededor de
su Calle Mayor, un hervidero de fachadas
modernistas, tiendas y terrazas abarrotadas.
El mar y la luz
Pero si busca oxigenarse, nuestra guía recomienda
visitar el parque de San Telmo, un lugar ideal para
pasar el rato, caminar o hacer un picnic. Si vas con
niños, cuenta con con una zona recreativa que hará
las delicias de los peques.
Y a un paso, la zona del puerto. O acaso, ¿esperaba
irse de Las Palmas sin pisar la costa? Pues aquí
está el paseo de Las Canteras, que transcurre
paralelo a la playa del mismo nombre, siempre
plagada de vecinos y turistas deseosos de ligar un
buen bronceado. Si la actividad nos abre el apetito,
los establecimiento de esta vía peatonal podrán
calmarlo. Mame es fan de los restaurantes italianos,
así que se detiene a degustar una ensalada fresca y
un buen solomillo a la crema en el I Paroli (Paseo
de Las Canteras, 1).
Aunque da pereza, hay que bajar el almuerzo. Para
ello, nada mejor que callejear en los alrededores
del parque de Santa Catalina, mientras distraemos la
vista en bazares y tiendas de todo tipo.
Estamos al lado del muelle, así que la embajadora
del carnaval nos arrastra a ver monumentales
cruceros atracados ante oleadas de turistas que
lucen palmito, sandalias y calcetines bajo un sol de
justicia. Pero si tanto glamour, no es para usted:
puede darse una vuelta hasta La Isleta, un popular
núcleo de pescadores, anclado al pie de las
montañas.
Mame invita a los chicos a dejarse caer por estos
lares, ya que los lugareños dicen que aquí habitan
las chicas más bellas de la isla.
Monte arriba, encontramos el barrio de Las
Coloradas, donde está El Padrino (Jesús Nazareno,
1). ¡No, no nos referimos al jefe de la mafia, sino
al restorán más famoso de la capital! Aquí puede
pedir toda clase de mariscos y pescados, junto a los
típicos vinos, quesos y papas arrugadas. ¡Ideal para
una cena romántica!
Noches al aire libre
Tras la cena, el cuerpo le pedirá marchita, así que
Mame propone ir a tomar un trago hasta El Kopa
(Muelle de Santa Catalina s/n). «Es una terraza
estupenda del Centro Comercial El Muelle. Puedes
beber cualquier cóctel, sentado cómodamente en un
sofá, mientras alucinas con la vista de un río
artificial». Además, está a tiro de piedra de un
sinfín de locales. Las luces del alba indican que es
hora de irse a la cama. Nuestra guía nos aconseja el
hotel AC Gran Canaria (Eduardo Benot, 3), donde
dormiremos a nuestras anchas. |
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