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 ESCÁPATE - INCURSIÓN EN LA NATURALEZA
La casa se construyó a principios del siglo pasado. Un destino singular. La mansión del terror. Llanes

El palacio donde se desarrolla 'El orfanato' se basta solo para dar escalofríos e incluso tiene su propio fantasma. O eso dicen...

HOJA DE RUTA

Cómo llegar: Por la A-8, hay que atravesar toda la comunidad de Cantabria y, una vez que se entra en el Principado de Asturias, tomar el desvío que indica Llanes. Esta localidad costera se encuentra a 88 kilómetros de Santander.

A la casa:
El Palacio Partarríu, donde se rodó la película 'El orfanato', está situado a la entrada del casco urbano del pueblo, en la acera de la izquierda.

Dormir
Posada del Rey: Hotel rústico situado en una casona donde Carlos V pasó tres noches. Las habitaciones tienen leche, café y bollos para desayunar o tomar a cualquier hora. Mayor, 11. Teléfono: 985401332. Entre 60 y 100 euros.

Miraolas: Aquí se alojó parte del equipo de 'El orfanato'. Se encuentra en el Paseo Marítimo, junto al puerto. La playa queda a dos minutos. Paseo San Antón, 14. Teléfono 985400825. www.hotelmiraolas.com. A partir de 65 euros.

Comer
La Carbonería: Sidrería y parrilla. Pida para abrir boca el pan de la casa recién horneado con anchoas. Mayor, 19. Teléfono 985403674. Desde 20 euros.

Mirador del Toro: Fideos con almejas, marisco y pescado fresco del puerto. Avenida de Toro. Teléfono 985400882. 25 euros.

Casa Morán: Enriquecen la fabada y el pote con pantruque, una masa de harina, cebolla, tocino, huevo y pimentón. Puente Nuevo. Teléfono 985406093. A partir de 20 euros.

V. Peña


Luces, cámaras, acción. El lúgubre Palacio de Partarríu, donde se desarrolla la angustiosa pesadilla de Belén Rueda en 'El orfanato', existe y es tanto o más escalofriante en la realidad que en el cine. A la entrada de Llanes (Asturias), rodeado por un viejo muro de piedra y en medio de un fantasmagórico jardín donde la hierba crece salvaje a medio metro, se levanta este edificio de fachada desigual y amplios ventanales, que ha hecho retorcerse de miedo en la butaca a miles de espectadores. No es la primera vez que este caserón acoge un rodaje. Hace años fue escenario de 'Mi nombre es Sombra', de Gonzalo Suárez, 'La balsa de piedra' y la serie 'Los jinetes del alba'.

Desde fuera llama la atención el estado de abandono del lugar, cerrado a cal y canto. Todo indica que está deshabitado, aunque, como en la película, allí nada es lo que parece.

Cuentan en el pueblo que José Parres, un conocido benefactor de la localidad, mandó construir esta casona a principios del siglo pasado, pero el destino quiso que muriera un año después de inaugurarla. Debió de quedarse con las ganas de disfrutarla por más tiempo porque, al parecer, se le oye deambular por los pasillos.

«Algo raro sí hay. Por la noche se escuchan ruidos y puede que haya algún fantasma, pero sin duda son mucho peores los murciélagos que se cuelan dentro de la casa y no te dejan dormir», comenta el biznieto de José Parres, que, de paso en Llanes por unos días, nos sorprendió con la nariz pegada a la verja de sus posesiones. El director de 'El orfanato', Juan Antonio Bayona, también asegura que durante el rodaje ocurrieron cosas extrañas y que, incluso, vieron una cara desconocida en la ventana del torreón.

Nieve en agosto

Aunque la mayor parte de la historia transcurre en la casa, la película muestra otras localizaciones y paisajes que merecen la pena visitar, como el casco histórico del pueblo, los caminos vecinales o las playas de finísima arena blanca que salpican toda la costa asturiana. En la calle Mercaderes, junto a la plaza de Parres Sobrino, llamada así en homenaje a aquel prohombre al que muchos ven hoy como el fantasma de Partarríu, se rodó el atropello de la siniestra anciana Benigna, uno de los momentos más intensos y aterradores del filme. Los vecinos recuerdan que por primera vez vieron nevar en agosto; eso sí, por exigencias del guión.

Desde allí parten varias calles que conducen al puerto pesquero, donde un penetrante olor a salitre anuncia la presencia del Cantábrico. Al fondo, se encuentra el faro de Llanes. Si ha visto la película, descubrirá que no es el mismo que aparece en la cinta -de nuevo la magia del celuloide-, pero le gustará, porque tiene unas vistas maravillosas a los acantilados y a los Cubos de la Memoria, una obra de Agustín Ibarrola que convierte la escollera del puerto en una gigantesca escultura de vivos colores.

Las playas vírgenes de profundas mareas, los acantilados y las misteriosas grutas se extienden por todo el concejo, pero, si quiere pisar la misma arena en la que la protagonista recoge conchas de mar con su hijo, no dude en acercarse a las de Andrín y Torimbia, dos de las más bellas y salvajes de este municipio, que ya sueña con conquistar al público estadounidense y ganar la carrera de los Oscar.

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