El meloido es una bonita especia, de forma alargada
y coloración variable.
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Un ejército de insectos pulula por las tierras de Málaga
Estos pequeños y fascinantes seres
pasan por un difícil ejercicio de desarrollo a través de la
metamorfosis |
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HOJA
DE RUTA
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Cómo llegar:
Cómo llegar: Tomar la antigua carretera de Álora,
bordeando la margen izquierda del río. Antes de
llegar a Pizarra, tras pasar un túnel se encuentran
amplios prados ribereños donde se puede estudiar
algunos de estos interesantes insectos. En la
carretera a Zalea, en alguno de los espacios
umbríos.
En los Montes de Málaga, en concreto en la pista
terriza que se inicia frente a la vivienda EL LINCE
y llega hasta la casa Zambrana, los márgenes están
repletos de diversos matorrales mediterráneos donde
se hospedan numerosos insectos y algunos arácnidos.
La carretera que discurre junto a la Finca El
Boticario es lugar donde con paciencia se pueden
estudiar una buena nómina de insectos.
Equipo: Botas cómodas para andar y
prismáticos.
Dónde comer: En la zona de Álora y Pizarra:
Restaurante Río Grande, 952 118 363. En la zona de
Boticario: Hotel Humaina, 952 641 025. |
Bernardino León Díaz
Desde los primeros días de primavera, un ejército de
insectos ocupa las márgenes del río Guadalhorce, las
laderas de la Laguna de Fuentepiedra, los carriles
terrizos de los Montes de Málaga y un sinnúmero de
espacios naturales de la provincia, en los que no
faltan las diversas variedades de millares de
insectos, que desde niños hemos observado sin
comprenderlos y que concitan aún nuestro interés.
Estos fascinantes seres pasan por un difícil
ejercicio de desarrollo a través de la metamorfosis,
por lo que si encontramos en el campo y hasta en
nuestras propias casas unos huevos puestos por una
mariposa, y los conservamos en condiciones
adecuadas, veríamos salir de los huevos unas
pequeñas larvas, que crecerán en la planta
hospedadora y cuando las larvas se encuentren
maduras se encerrarán en una especie de envoltura
endurecida, esto es, la pupa, de la cual saldrán las
nuevas mariposas.
Muy distinto sería si los huevos hubieran sido
puestos por las chinches de las plantas, pues lo que
veríamos salir serían unas pequeñas chinches muy
parecidas a los adultos, que pronto adquieren las
alas y finalmente incrementan la población de las
chinches mayores. Los adultos, en función de las
temperaturas, la presión y la humedad, toman la
decisión de romper la cubierta pupal y convertirse
en animales adultos.
El meloido es una bonita especie de forma alargada y
convexa, de coloración muy variable: a veces rojo
bermellón y otras pardoamarillento, por lo que se
han descrito numerosas variedades y aberraciones en
función del color. La cabeza y el pronoto son
negros, los élitros amarillos con series transversas
de bandas negras de extensión muy variable.
Ornamentación de tegumento formada por densos puntos
superficiales. La pubescencia es densa, corta y
acostada. Llega a medir casi dos centímetros de
largo y su cabeza es cuadrangular, con las antenas
insertas cerca de los ojos y engrosadas de forma
gradual. Los adultos se encuentran en primavera y
verano sobre flores diversas. Las hembras hacen la
puesta en el suelo y las larvas buscan directamente
las ootecas de ciertos ortópteros, es decir donde se
guardan los huevos de algunas especies, los cuales
son devorados al igual que los de los nidos
subterráneos de algunos ápidos melíferos de cuyas
larvas y miel se alimentan.
El heliotaurus ruficollis es una especie notable del
centro y del sur peninsular, de la familia de los
alecúlidos, con el cuerpo oval, tegumento brillante
finamente punteado, cabeza negra, pronoto rojo o
negro. Los élitros, también negros, proyectan
débiles reflejos azules, con estrías longitudinales
de puntos. Cara dorsal glabra, la ventral del cuerpo
con pubescencia negra. Es de tamaño mediano, entre 9
y 11 milímetros de largo, la cabeza es más larga que
ancha, presentando su máxima anchura a nivel de los
ojos. Antenas filiformes, largas. Pronoto transverso
con lados arqueados, alcanzando su máxima anchura
después del medio.
Los ángulos anteriores y posteriores son
redondeados, los élitros más anchos que el pronoto,
subparalelos, estrechados en el tercio final. Las
patas son largas, los tarsos anteriores de los
machos dilatados, tanto como las tibias. De la
estirpe de este insecto hay numerosas especies muy
parecidas y de difícil determinación.
En las orillas del río Guadalhorce, no muy lejos de
la desembocadura, vive un precioso escarabeido
florícola sobre umbelíferas. Es el Hoplia korbi, que
hasta hace muy poco gozaba de distribución
restringida al Sistema Central ibérico, donde es muy
abundante, así como lo es en Chiclana de Segura, en
la provincia de Jaén y se ha instalado en la de
Málaga. Es muy atractivo su color verde pálido algo
azulado. Se desconoce su larva, que probablemente
habita en las montañas, en espacios asociados a
fuentes de agua. |
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