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 ESCÁPATE - REPORTAJES

La Colegiata preside las vistas del municipio de Antequera.
Un viaje de cuchara. Chivo a la pastoril en Antequera
El cabrito, chivo o choto ha sido durante generaciones una de las carnes ligadas a las fiestas más usuales de nuestros pueblos

 

LA RECETA DE CHARO CARMONA

El pasado octubre en Villanueva de Tapia esta receta de Charo logró el primer premio de cocina tradicional del II Concurso Gastronómico del Chivo Lechal Malagueño.

Ingredientes (4 personas):

1/2 chivo lechal.
1/2 asaduras (hígado).
1 cabeza de ajo.
1 cucharada orégano.
1 ramita tomillo.
1 cucharada de pimentón dulce.
Vinagre (al gusto).
1 rebanada de pan cateto.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal (al gusto).

Elaboración:

Freír la asadura con el ajo laminado y apartar. En el mismo aceite freír el pan, que se echa con las asaduras en un almirez, se maja y se reserva. Después se dora el chivo, previamente troceado y salado. Cuando está dorado, se retira del fuego y se le agrega el pimentón y el vinagre (no demasiado), se mueve, se cubre escasamente con agua y se deja a fuego lento durante no más de quince minutos.

Agregar el majaíllo y dar un hervor de unos 5 minutos. Se rectifica de sal e hierbas aromáticas.

Servir con patatas fritas.

Restaurante:
Coso San Francisco.

Dirección:
C/ Calzada, 29.

Teléfono:
952 840 014.

Día cerrado:
Ninguno.

Otros platos tradicionales:
La porra, la porrilla de espinacas, el potaje de habichuela o las setas de temporada.

Tarjeta:
Sí.

Precio del plato:
9,50 euros.

Cómo llegar:
Salir de Málaga por la A-7/E-15 dirección Córdoba-Granada-Sevilla hasta la desviación de Antequera por la A-7282 que lleva al centro de la ciudad, buscando la Plaza de las Descalzas, hasta la calle Calzada, donde encontramos en un edificio del siglo XVII el restaurante-hospedería.
Fernando Rueda

«Aunque según la localidad puedan existir matices que lo diferencien, el chivo, el choto o el cabrito (como ya hemos contado en estas páginas) es la cría macho de la cabra mientras mama; no obstante, no se debe olvidar que sigue siendo chivo hasta que se hace adulto y puede estar prácticamente destetado y empezando a rumiar con lo que el sabor y la textura de la carne cambian radicalmente. Para que nadie lo confunda, siempre es mejor hacer caso de la lección del proverbio popular: para comer, choto de un mes y cordero de tres.

Por lo tanto, el chivo lechal es un animal de aproximadamente un mes de vida, unos ocho kilos de peso y por término medio en canal de algo menos de seis kilos. Pero lo fundamental es que haya sido alimentado con la leche materna, aunque se ayude en parte con lactancia artificial, dado el elevado precio que alcanza la leche de estas magníficas cabras.

Retomando la tradición gastronómica del chivo en las fiestas de los pueblos andaluces, no se debe poner en duda que en nuestra provincia desbanca claramente al cordero, prefiriéndose, a pesar de lo que dicta el refranero, animales de 3 ó 4 meses; es el caso entre muchos otros de la serrana Yunquera, donde era tradición guisar con las asauras del chivo su popular piriñaca o pirriñaca. Aquí las mujeres cogían la sangre tras el sacrificio del cabrito, sus asaduras (el hígado), un trozo de carne y se hacía con ellos un guisillo rápido, a modo de aperitivo, que se consumía mientras se terminaba de preparar la tradicional caldereta. Por cierto, este guiso serrano no debe de confundirse con la popular ensalada gaditana a base de tomates, cebollas y pimientos que suele ir acompañada de huevas u otros pescados fritos o mariscos y que recibe el mismo nombre de piriñaca.

Fechas de cría

Si seguimos aludiendo al refranero, dice otro que 'cabrito el de marzo y cordero el de enero', que nos aclara por sus fechas habituales de cría que sea precisamente el cordero y no el chivo el animal que tradicionalmente se empleaba para las comidas de Navidad; pero unos meses después, para Carnaval en Villanueva de Tapia o para el Domingo de Pascua en Cuevas de San Marcos entre otros es, indiscutiblemente, el choto el verdadero protagonista al igual que en la mayoría de los pueblos del interior de la provincia, entre los que no se debe olvidar mencionar a Casares por su muy singular morcilla de chivo.

A lo largo de la historia son frecuentes los documentos que atestiguan el consumo de la cabra y, especialmente, del chivo como carne muy apreciada. El médico andaluz Ibn Zuhr, más conocido por Avenzoar, (1091-1162) en su Kitab al-Taysir comentaba que la mejor y más saludable carne de la cabra es la de los animales pequeños y -matizaba- especialmente la de los machos o chotos. De forma parecida, lo aseveran el cordobés Averroes (1126-1198) o el lojeño Ibn al-Jatib (1313-1374) entre otros; por su parte, el médico segoviano Andrés de Laguna (1510-1559) aseguraba, además, que eran carnes muy nutritivas y, si se guisaba con nabos y se comía con garbanzos, tenía propiedades afrodisíacas.

En el recetario de la cocina andaluza tradicional la carne de chivo o de cabra aparece con igual o mayor frecuencia que la de cordero -según la provincia- aunque se haga uso de las mismas fórmulas para guisarlos. De ellos se ha aprovechado todo; la piel para el abrigo, la carne y, por supuesto, en las familias más humildes, las vísceras o asaduras con las que se cocinaban y se siguen guisando la piriñaca, la chanfaina, el morrete de asauras y otros muchos platos, además de los tradicionales majaíllos, que han llegado hasta nosotros en recetas como la de hoy, que también recibe el nombre de porrilla de chivo (Villanueva de Tapia) o guisao de choto (Villanueva del Rosario).

En Canillas de Aceituno, las asauras completas del choto se preparan con ajo, cebolla, pimienta, vino y laurel para comérselas mientras se dora lentamente en el horno de leña el chivo abierto en canal.

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