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El cráter del Ngorongoro
Alrededor de 9.000 grandes mamíferos han
convertido esta cima en uno de los grandes paraísos
naturales del mundo |
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HOJA
DE RUTA
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Cómo llegar:
Consultar la Página Web del Ministerio de Asuntos
Exteriores:
www.ma ec.es.
Vacunas: Fiebre amarilla, hepatitis, tuberculosis,
tifus y tétanos.
Agencias de viajes: Para viajar con guías locales
que hablen nuestro idioma consultar
www.tuaregviatges y
www.ismalar.org . |
Bernardino León Díaz
TRAS la formación de las llanuras de Serengeti y al
mismo tiempo en el que la falla del Rift estaba
llegan-do a sus últimas fases, se formaron en esta
región privilegiada de Tanzania abundantes cráteres
y lagos salados, entre los que destacó el cráter de
Ngorongoro, uno de los más grandes de la Tierra, con
una superficie de 20 x 17 kilómetros en el interior
de una apagada caldera, en la que alrededor de 9.000
grandes mamíferos han tenido el honor de convertirlo
en uno de los más importantes anfiteatros
naturalistas del mundo.
Hace un millón de años se elevaron los escarpes que
rodean la rama oriental de la falla, lo que dio
lugar a la formación nuevas grietas en el fondo el
valle. Precisamente la parte central de una de esas
grietas abarcaba el lago Natrón y al sur al lago
Manyara que se desplomó y favoreció el contacto con
los focos magmáticos e hizo que se alzaran y
formaran conos que fundieron sus laderas y
compusieron el núcleo orográfico más compacto del
África.
El drenaje en la caldera queda asegurado por los
3.650 metros de altura media que ha alcanzado el
cráter y el sustento del impresionante lago Magath
que, al igual que los numerosos lagos confinados en
otros tantos cráteres, son alimentados de forma
harto problemática, ya que se están reduciendo los
lechos y la impenitente sequía no ha dejado de
provocar importantes estragos, como el descenso de
veinte metros del Lago Lagaia en los últimos 2000
años.
Al mismo tiempo, la Garganta de Olduvai formada por
el caudaloso río que le servía de desagüe y permitió
el descubrimiento de importantísimos restos humanos
que nos han hecho comprender y ampliar el
conocimiento de nuestros antepasados, carece hoy por
hoy del más mínimo aporte de agua y muestra
tristemente su fachada seca y desértica.
Los ñúes, habituales en la zona, son animales
grandes e inconfundibles, robustos y desmañados,
hasta el punto de que fueron conocidos antiguamente
como los 'viejos payasos de la pradera', porque se
componían con los cuartos delanteros de los bueyes,
los cuartos traseros de los antílopes y la cola de
un caballo.
Miden 130 o 140 centímetros de largo y su peso
oscila entre 150 y 275 kilogramos. Posee rasgos
parecidos a los de los bovinos, con la cruz maciza
aunque ligeramente más alta que la grupa.
Los cuartos traseros son delgados y
desproporcionados, las patas delgadas y la cabeza
muy maciza, con el morro ancho, aplastado y cerdoso.
La cara, en fin, presenta un mechón central de pelos
negros y una barba de pelos tiesos bajo la garganta
y el cuello. Su color es grisáceo pizarroso, con
listas más oscuras en los cuartos delanteros. Cola
negra, larga y peluda que, con la borla o mechón
terminal casi llega hasta el suelo.
Presenta cuernos en ambos sexos, con un
ensanchamiento bajo, más bien pequeño en la base, se
curvan primero hacia abajo y después hacia arriba,
hacia delante y hacia dentro, algo similares a los
del búfalo cafre. Los jóvenes son pardoamarillentos
rufos, cara más oscura y una raya recorre la cabeza,
el cuello y el dorso.
Son animales muy gregarios, y conforman grandes
manadas, a veces con decenas de miles de cabezas. En
sus desplazamientos buscan las condiciones
favorables de agua y alimento, recorriendo a veces
por encima de los 1.600 kilómetros. Al igual que los
demás animales de la llanura se disgregan durante
las lluvias y se concentran durante la estación seca
alrededor de las charcas en busca de las hierbas
apetecibles.
Alrededor de los riachuelos y charcas se acercan
también los chacales. Se diferencian de los lobos
por su modesta corpulencia y frente menos realzada.
Se alimentan de pequeños mamíferos y de pájaros. De
las 4 especies que se cuentan el chacal de lomo
negro es el más atractivo por su color amarillento,
con partes negruzcas en el lomo y negro también en
la punta de la cola. Habita en la sabana abierta y
boscosa, así como en el sur de Europa y de Asia
hasta la India y la Península de Indochina.
Aunque es usualmente nocturno no es difícil de ver
durante el día, sobre todo en las jornadas frescas.
Vive solitario o en parejas, algunas veces en
pequeñas jaurías. Se alimenta de animales de un
tamaño similar al de las liebres, o las gallinas
domésticas, roedores, insectos y frutos. Es un
carroñero, que se siente atraído por las víctimas
muertas de otros animales. A menudo se adapta a la
presencia humana y penetra en las aldeas e incluso
en las ciudades mayores durante la noche. |
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