PROVINCIA DE MÁLAGA
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 ESCÁPATE - REPORTAJES

Vista panorámica del municipio de Casabermeja. / JAVIER ALMELLONES.
Un viaje de cuchara. Cordero lechal con pasas en Casabermeja
«Tiritando en el mes de enero, tiritando nació el cordero», dice el refranero; por eso no es mala época para comerse un lechazo
 

LA RECETA DE JOSÉ MIGUEL CAMPAÑA

Este plato se presenta con patatas, aunque lo mejor es acompañarlo de otra tajada como recuerda el proverbio: «aceituna, come una; vino, bebe con tino; pero, de cordero asado, hasta quedar saciado».

Ingredientes (4 personas):

1/2 cordero lechal.
1 cabeza de ajos.
2 hojas de laurel.
1 rama de tomillo.
1 rama de romero.
1 vaso de vino dulce de los montes.
100 gr. de pasas de la Axarquía..
Pimienta negra en grano (al gusto).
Aceite de oliva virgen extra.
Sal (al gusto).

Elaboración:
El cordero troceado en dos cuartos, se salpimenta, se deposita en una fuente refractaria con un vaso de aceite, se le agregan las hierbas aromáticas y se mete al horno precalentado a 200º durante una hora.

Pasado este tiempo, se le da la vuelta y se riega con el vino, se le agrega medio vaso de agua y las pasas, y se devuelve al horno durante otros 40 minutos, aproximadamente, a la misma temperatura.

Restaurante:
Asador Puerta de Málaga.

Dirección:
Calle Puerto de la Horca, 25.

Teléfono:
952 758 554

Día cerrado:
Miércoles no festivos.

Otros platos tradicionales:
Durante la semana ofrecen un plato de cuchara popular a diario: 'guisaíllo' de papas y cordero, berzas, cazuelas, etc.

Tarjeta:
Sí.

Precio del plato:
18 euros por persona.

Cómo llegar:
Salida de Málaga por la por la A-7/E-15 y desviarse por la salida 148 para Casabermeja, Colmenar.
Fernando Rueda

El cordero lechal, también conocido por lechazo, es la cría macho de la oveja que aún mama y, por regla general, se sacrifica entre 4 y 6 semanas con un peso aproximado de 5 a 7 kg, siendo su carne sonrosada, jugosa, de gran terneza y aproximadamente un 9% de grasa; mientras que las hembras se dejan para la cría y la leche. Si el cordero alcanza los tres meses y los 10 a 12 kilos, comienza a pastar y, por ello, denominado pastenco, además de recental o ternasco según la zona, siendo el tamaño más habitual para el consumo tradicional y propio para la Pascua.

Precisamente, por lo contrario al caso de la liebre, considerada maldita en la Biblia, el cordero es un animal de buen augurio y soñar con él o cruzarse con un rebaño es presagio de buen futuro. Todas las religiones han tenido o tienen un animal modelo, símbolo o sagrado; es el caso de la vaca para los indios o el cordero para la tres grandes religiones monoteístas: es un alimento 'kosher' (puro y apto) para el pueblo judío y razón de su Pascua (Ex. 12, 1-28); para los cristianos, es el símbolo del sacrificio de Cristo ('Agnus Dei') necesario para la salvación de los creyentes (Jn. 1, 36); mientras que sin él no se podría realizar la fiesta mayor musulmana del cordero ('Id Al-Adha Al-Mubarak o Id al Kabir'). Por lo tanto, el símbolo de la mansedumbre, es el animal idóneo para el sacrificio de estas tres grandes religiones y, como no podía ser menos, el ingrediente fundamental de muchas de sus fiestas.

Por lo anteriormente expuesto, para millones de personas en todo el mundo el cordero se identifica con la Navidad, huele a Pascua y sabe a fiesta del cordero, un hábito gastronómico que los cristianos y musulmanes hemos heredado de la tradición bíblica hebrea, aunque hoy su ingesta mayoritaria en occidente se deba más por el disfrute gastronómico que por los criterios religiosos.

Estaba claro, si era el animal ideal para Yahveh, Dios o Allah, también lo sería para el estómago de sus mortales creyentes y así, la historia se encarga de recordar la importancia de este animal como alimento. Ahí van unos botones como muestra: muy codiciado por los musulmanes, como lo recuerda el filósofo Avenzoar (1091-1162), maestro de Averroes, que en su Kitab al-Taysir, cataloga al cordero como la carne más consumida, siendo la de machos jóvenes la más saludable; por su parte, el médico valenciano Arnau de Vilanova (1238-1311) confirmaba este criterio y, poco después, el judeoconverso Juan de Aviñón en su 'Sevillana Medicina' de mediados del siglo XIV reafirma el tema, aseverando que es la carne mejor de todas las reses. Esta idea continuó siendo válida para el médico de Carlos I, Luis Lobera de Ávila (1480-1551) como testificaba en su obra 'Vanquete de nobles cavalleros' de 1530 y así, prácticamente, hasta nuestros días.

Legado gastronómico

Si nuestra geografía acogió durante siglos las comunidades judías y musulmanas, no debemos dudar que algo nos quedó de su legado gastronómico, un poso, un sedimento de sus tradiciones y formas de guisar, en este caso, el cordero aliñado de frutos secos. Los musulmanes aún siguen guisando un tajine para la fiesta del cordero -citada más arriba- que preparan con pasas y almendras; mientras que los judíos siguen, igualmente, aderezándolo con miel y frutos secos. No hay mucho que inventar.

Antiguamente, cuando las casas no disponían de hornos para preparar el cordero, lo habitual era usar los hornos de leña y de pan. Así, cuando las tahonas terminaban sus hornadas, se empleaban para los asados, tanto de cordero o de chivo como para los dulces de la repostería tradicional en épocas señaladas a cambio de un escaso óbolo.
Pero, antes de terminar, déjeme darle un consejo si quiere reservar mesa para comer este plato: sea puntual; pues, no debe olvidar que el cordero se queda muy seco y pierde mucho si se enfría y hubiese que recalentarlo como lo recuerda el dicho: 'ni amigo reconciliao, ni cordero dos veces asao'.

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