/ SUR |
Ruta de las aguas saludables: Un itinerario por los
manantiales y balnearios de la provincia de Málaga
Enclaves históricos como los de Vilo, La
Hedionda y Carratraca forman parte de esta oferta de baños
saludables. También son conocidos por sus propiedades el
Balneario de Tolox y el arroyo Salado |
|
HOJA DE RUTA |
Cómo llegar: Los balnearios de Tolox y
Carratraca son de fácil acceso. En el caso de los
baños de La Hedionda, Vilo o Arroyo Salado es
aconsejable consultar en los respectivos
ayuntamientos.
Cuando ir: Los meses de primavera y de verano
son idóneos para visitar estos baños.
Qué comprar: En Periana, se puede comprar aceite
y melocotones; en Tolox, hay pan de higo 'pintao'. |
Javier Almellones
EL agua es un elemento natural indispensable para la
supervivencia del hombre. Pero, además, en
ocasiones, viene con el regalo añadido de algunas
propiedades terapéuticas y saludables que hacen
recomendable su uso en determinadas patologías. Así
ocurre en los manantiales de aguas sulfurosas o
yodadas que se pueden encontrar hoy en día en la
provincia de Málaga. Muchos de esos caudales, que
han sido aprovechados por las distintas
civilizaciones que han pasado por estas tierras,
mantienen todavía hoy sus propiedades.
Uno de los manantiales más famosos es el del
Balneario de Carratraca, considerado como uno de los
más importantes de Andalucía por su historia y por
la calidad de sus aguas sulfurosas. Las propiedades
medicinales de estos baños se descubrieron durante
el XIX, cuando la localidad era conocida como Puebla
de Baños. Gracias a este manantial, la burguesía
malagueña más influyente de la época se instaló
allí. Durante muchas décadas el Balneario fue el
motor de la economía de esta localidad malagueña. De
hecho, gracias a la prosperidad de estos baños, la
población consiguió emanciparse de Casarabonela y
pasar a llamarse Carratraca. Tras una larga
remodelación, hace dos años reabrió sus puertas el
emblemático edificio del Balneario de Carratraca.
Actualmente ofrece la misma calidad de aguas
sulfurosas, pero con una gran variedad de
tratamientos y aplicaciones, como bañeras de
hidromasaje, baño turco o masajes corporales. Las
aguas del Balneario de Carratraca, clasificadas como
sulfuradas, cálcicas, magnésicas y radiactivas,
están indicadas para las afecciones de piel, aparato
respiratorio, ginecológicas, sistema nervioso,
reumatismos y traumatología.
Según una leyenda, el descubrimiento de las
propiedades terapéuticas de estas aguas lo hizo Juan
Camisón, un mendigo del siglo XIX que sufría
numerosas llagas en su cuerpo. Este hombre llegó a
un cortijo situado junto al manantial para implorar
la caridad de sus habitantes. Allí observó que un
pastor echaba el agua a las cabras que tenían
úlceras en su piel, y al cabo de cierto tiempo, se
curaban. Juan Camisón decidió entonces bañarse y,
tras varias inmersiones, también sanó.
El balneario, situado en una de las calles
principales del municipio, ha sido visitado por
personajes históricos como el Conde de Teba, el
político Cánovas del Castillo, el poeta Rilke o el
pintor Romero de Torres.
Fuente Amargosa
A pocos kilómetros de Carratraca, en Tolox, se puede
acceder al Balneario de Fuente Amargosa, que comenzó
a funcionar como tal también en la segunda mitad del
siglo XIX. Las características de sus aguas,
nitrogenadas, cálcicas y oligometálicas, las hacen
idóneas para los tratamientos de determinadas
enfermedades pulmonares y renales, como rinitis,
sinusitis, conjuntivitis alérgicas. asma bronquial o
cistitis.
A diferencia de los baños de Carratraca, aquí los
tratamientos se realizan sólo a través de aerosoles
e inhalaciones individuales de diversas clases,
según la patología.
Según algunos relatos históricos, un farmacéutico
del pueblo, José García Rey se fijó en las
características terapéuticas de estas aguas. Una vez
que un estudio científico determinó la calidad de
las mismas, este boticario toloxeño realizó los
necesarios trabajos para la captación del agua
mineral, a la que catalogó con la extensa
calificación de alcalino-bromuradas,
amónico-sulfuradas y crenato-ferromagnesianas.
El balneario fue inaugurado en 1869, tres años
después de que se descubriera el manantial. Desde
entonces han pasado por allí miles de personas para
tratar sus distintas dolencias.
En el término municipal de Casares, se pueden
visitar los Baños de la Hedionda, que son de origen
romano. En la actualidad, las aguas sulfurosas de
este enclave siguen siendo de uso público, aunque el
estado de las instalaciones está bastante
deteriorado debido a algunos actos vandálicos. Los
baños se sitúan en el margen derecho del arroyo
Albarrá, a los pies de la Sierra de la Utrera, y muy
cerca del límite con el término municipal de Manilva.
Según la leyenda, fueron mandados a construir por
Julio César, después de que sus aguas sulfurosas le
curaran una enfermedad cutánea, un hecho que
presuntamente ocurrió tras la batalla de Munda, que
lo enfrentó a Pompeyo. La tradición oral también
asegura que allí exhaló su último suspiro un demonio
expulsado por Santiago, lo que provocó el olor
fétido de estas aguas curativas.
Baños de Vilo
También aguas sulfurosas son las que se pueden
encontrar en los Baños de Vilo, situados en la aldea
de Periana del mismo nombre. Sus aguas siempre salen
a 21 grados. Se utiliza para tratar enfermedades de
la piel. Durante los siglos XVIII y XIX tuvo gran
prestigio por sus aguas medicinales. Está prevista
su reapertura junto a instalaciones turísticas.
Curioso es el caso del arroyo Salado, en Almargen.
En su nacimiento manan aguas yodadas, muy
recomendadas, sobre todo, para enfermedades
relacionadas con el aparato digestivo o con diversas
dolencias degenerativas del sistema óseo. En el
enclave de Casa Blanca, nace este riachuelo con
propiedades curativas. Allí se puede comprobar cómo
de la tierra brotan a borbotones estas aguas
yodadas, Desde hace algunos años, la piscina
municipal de Almargen se llena con estas aguas para
que vecinos y visitantes disfruten en mejores
condiciones de sus propiedades terapéuticas. |
|
|
|