PROVINCIA DE MÁLAGA
Reportajes
 << volver
 
 
 ESCÁPATE - REPORTAJES

Vista panorámica de la localidad de Alfarnate. / almellones. / ALMELLONES
Un viaje de cuchara. Sopas de naranjas cachorreñas
Estamos en plena temporada de naranjas y, en épocas
de abundancia ya se sabe, se comía lo que fuere hasta en la sopa


 

LA RECETA DE FELICIDAD VERDUGO

Esta letrilla de octosílabos asonantados recuerda el ritmo de los verdiales: Cachorreña se perdió, // gazpacho la anda buscando. // ¿Dónde la vino a 'encontrá'? // En casa del ajoblanco, // hablando con la 'ensalá'.

Ingredientes (4 personas):

4 trozos de bacalao.
4 dientes de ajos.
1 monda de naranja.
1 guindilla.
1 cucharadita de pimentón dulce.
1 rebaná de pan asentao.
Vinagre (al gusto).
Sal (al gusto).
Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:
Poner en una olla litro y medio de agua con la monda de naranja. Cuando lleve unos 5 minutos cociendo, añadir el bacalao (previamente desalado) y la guindilla, hirviendo otros 5 minutos (según grosor del bacalao).

Hacer un majaíllo con los ajos, el vinagre, aceite, una miga de pan y el pimentón. Una vez majado, verterlo a la olla y rectificar de sal. Apartarlo y sacar la monda de naranja, la guindilla y el bacalao.

Antiguamente se tomaba en dos vuelcos: el caldo con el pan restante por encima cortado a pellizcos y, después, el bacalao.

Cómo llegar:
Subir la autovía de Las Pedrizas y tomar la salida 148 (Casabermeja), seguir por la A-356 (8,3 km) para girar a la izquierda por la A-7204 (2,5 km) y desviarse a la A-4152 (13 km) hasta la Venta de Alfarnate para llegar al pueblo por la MA-155 (1,6 km).

Restaurante:
Mesón La Villa.

Dirección:
C/ Erilla, 12.

Teléfono:
952.75.91.90.

Día cerrado:
ninguno.

Otros platos tradicionales:
choto, guisadillo de cordero, migas, morrete de setas, sopa de espárragos.

Tarjeta:
No

Precio del plato:
5 euros.

Fernando Rueda

Pocas frutas hay más española que la naranja -recuérdese el 'Naranjito', la mascota de los Campeonatos Mundiales de Fútbol de 1982-; pues bien, llega a la península, una vez más, durante la dominación musulmana que se encargó de su difusión desde la lejana China, de donde es originaria y se empleaba en su medicina milenaria para favorecer la circulación y problemas respiratorio, entre otras muchas benignidades.

Casi con total seguridad en el siglo X formaba parte de nuestros cultivos y, poco después, ya aparece como ingrediente en un recetario anónimo andalusí (s. XI al XIII) para la elaboración de dulces, empleando, como ahora, su corteza confitada que se maceraba con miel; receta que, curiosamente, con algo de aguardiente y trozos de tocino frito (los torreznos) era el desayuno habitual de gentes acomodadas en la España de los Austrias, por aquello del proverbio: 'naranja agria en ayunas, salud segura'.

Sin embargo, a pocos se les ocurriría pensar que la naranja traída por los árabes es, precisamente, la amarga, la agria, esa que en Málaga denominamos cachorreña, pues la variedad 'dú' (dulce) alcanzaría la península en el siglo XVI por obra del portugués Vasco de Gama (1469-1524) que se encargaría de hacerla llegar desde la India.

De la naranja agria o cachorreña (Citrus aurantium) nuestros antepasados árabes supieron utilizar todo: el árbol con carácter ornamental, embelleciendo con sus ramas siempre vestidas de intenso verde jardines y patios, que se embriagan del olor de sus flores de azahar en primavera y del colorido de su fruto en invierno. Su jugo lo utilizaban como zumo, para conservar alimentos y para extraer esencias; mientras que de sus semillas se sacaba un antídoto para los venenos. Salvando esta última peculiaridad, su uso es el mismo que hoy.

No mucho después, en 1423 el Marqués de Villena en su 'Arte cisoria' (cap. VI que titula: 'Do fabla del tajo de las aves comestibles') escribe que estas naranjas son ideales para aliñar nuestras perdices rojas: «Las perdices (.) si fuere otoño o tiempo frío, más le conviene çumo de naranja con un poco de caldo de gallinas, que lo tempra.»
Cachorreña se ha empleado como sinónimo de persona con 'la sangre gorda', cachaza, pero en lo concerniente a las sopas, dice el diccionario de María Moliner, que es una palabra proveniente de 'cachorro'. No lo pongo en duda, puede que por ser unas sopas de pan que se le daba de comer a nuestros fieles amigos de pequeños y, por deducción, de sopa propia de cachorros: cachorreña.

Pequeñas variaciones

No obstante, la idea de sopa cachorreña que se tiene en algunos pueblos de Andalucía como, por ejemplo, Moclín en Granada o Villanueva del Duque en Córdoba, amén del raro caso de Cabeza de Buey en Badajoz, tienen en común el nombre y empleo de pimientos secos, ajos y pan, pero en ningún caso hacen uso de las cáscaras de la naranja agria o de su zumo; por lo tanto, nuestras cachorreñas son unas sopas que podemos definir como sólo de Málaga y su provincia, aunque, existan también pequeñas variaciones.
En esta línea del malagueñismo, es destacable el caso de Sayalonga en la Axarquía que se atribuye la patente o, si prefieren, su paternidad al atribuirle su invención a una familia del lugar que le denominaban 'Los Cachorros'.

En algunos pueblos de la Costa Occidental echan unas almejas en el último hervor o unos boquerones 'poncima'; en los del Guadalhorce añaden patatas y bacalao y, como en el caso de Alhaurín de la Torre, las acompañan con batatas cocidas y el zumo de la consabida cachorreña o le organizan una fiesta en mayo (Alhurín el Grande).
En la Axarquía, de donde es la receta de hoy, se hace con el acartonado bacalao y la monda o cáscara de la naranja que, según el lugar, es tradición emplear parte de ésta en un 'majaíllo' con un par de dientes de ajos y unos granos de pimienta. Otra cosa es cuando se emplea para cocinar la naranja 'du', de ellas ya hablaremos. ¡Buen provecho!.

subir

www.diariosur.es - surdigital@diariosur.es