PROVINCIA DE MÁLAGA
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 ESCÁPATE - REPORTAJES

Vista de la localidad, situada en la comarca norte de la provincia. / SUR
Un viaje de cuchara. El relleno de Carnaval de Villanueva de Algaidas
Receta extendida por el norte de la provincia que se elabora
en cualquier fecha, pero que es singular en los días que dan nombre al embutido: los carnavales

DATOS PRÁCTICOS

Antiguamente el calendario marcaba la fecha para el disfrute de aquellos productos que se señalaban con unos dígitos en el almanaque; hoy se pueden tomar en cualquier época del año. Pero saben distinto en su tiempo.

Ingredientes:

Pan rallado (el que admita).
1 kg de de jamón serrano.
1 kg. de lomo de cabezal.
1 kg. de pechuga pollo.
1 docena de huevos.
3 limones.
6 dientes de ajo.
2 huesos añejos.
2 ramitas de perejil.
Azafrán.
Tripa natural o sintética.
Sal (al gusto)

Elaboración:

Batir los huevos en un recipiente amplio y añadir el jamón, el lomo y la pechuga muy picados, el zumo de los limones, los ajos y el perejil muy picados, el azafrán, salar y comenzar a añadir pan rallado mientras se mezcla hasta conseguir una masa algo consistente.

Terminada la masa, comenzar a embutir en la tripa, no presionando mucho para que al cocer no reviente.

Cómo llegar:
Pasada la desviación de Antequera continuar por A-92 para tomar la salida 149 (Antequera-Córdoba-Málaga) dirección Córdoba (600 m) y desviarse a la derecha por la MA-233 (1,5 km) y coger la MA-209 hasta el pueblo (5,7 km).

Carnicería:
Zacarías.
Dirección:
C/ Granada, 26.
Teléfono:
952.74 32 34.
Día cerrado:
sábado tarde y domingo.
Otros productos tradicionales:
Salchichón, chorizo, morcilla de cerdo ibérico.
Precio del embutido:
8,4 euros/kg.
Fernando Rueda

La palabra carnaval es un préstamo italiano -carnevale- que, a su vez, proviene del latín 'carne levare'; esto es, quitar la carne, aunque la forma tradicional ha sido la de carnestolendas, término que surge de la abreviación de la frase en latín 'dominica ante carnes tollendas' o, lo que es lo mismo, el domingo antes de suprimir las carnes; o sea, antes de la Cuaresma.

La fiesta de los carnavales son las reminiscencias de otras celebraciones paganas de la antigua Roma como las lupercales o saturnales, con fuertes contenidos libertinos y lujuriosos que ha pervivido hasta nosotros a pesar de los denodados intentos de la Iglesia para suprimirlos; por eso, la Cuaresma, que le sigue, se ha considerado siempre como un símil de penitencia, una contraposición a los excesos de todo tipo cometidos durante la etapa anterior del carnaval. Es por lo tanto la Cuaresma la época del ayuno y de la abstinencia anual, un peculiar Ramadán cristiano que tiene en el miércoles de ceniza su punto de partida.

Los carnavales se identifican en lo gastronómico, entre otras cosas, por ser la fiesta de la carne en todas sus acepciones y formas y, para colmo, coincide con el final de la matanza y, claro está, no se puede desaprovechar la oportunidad. Es más, en muchos puntos de nuestra geografía se sigue llamando al colofón de estas fiestas como 'jueves de lardero', término de procedencia latina -lardum- que significa la capa gruesa de tocino. Ahí es nada.

Una cocina tradicional y específica de carnavales como tal no existe; más bien son recetas populares que se han venido consumiendo habitualmente en una determinada comarca o pueblo durante estas fechas donde el frío sigue siendo compañero y apetecen potajes y platos llenos de grasa. Suele; por el contrario, ser común la degustación de algunos dulces que, igualmente, son propios de la cuaresma: pestiños, torrijas, orejones, quesitos de almendra, las tortitas o sopaipas, las tortillas de carnavales o los buñuelos de carnaval. Por su parte, los platos más o menos habituales son los potajes de pies o manitas de cerdo, callos, malcocinaos y otras formas de despojos del gentil guarro; ese animal que durante 280 días identificaba con su ingesta al cristiano, ante la imposibilidad de que musulmanes y judíos por la prohibición del Corán y la Toráh respectivamente puedan comerlo, y absolutamente vetado durante otros 40 días, donde será el bacalao, algo así como el guarro de la cuaresma, quien identifique al cristiano durante esta etapa de abstinencia. Aún así, hubo ingeniosos. Ante la prohibición religiosa a la ingesta de carne: tan sólo se podía comer de los animales que se pescasen, se cuenta que los monjes de un convento echaban un cerdo al agua, lo pescaban y de esa forma no rompían la dogmática y sagrada prohibición.

Singular y rara chacina

Por estos días de carnaval algunos pueblos de la franja norte de la comarca mantienen la tradición del relleno que lleva su nombre, el relleno de carnaval. Una singular y rara chacina de pan rallado, huevo, jamón, carne de pavo o de pollo de color amarillento que hace las delicias del tapeo. Esta receta está extendida especialmente por los pueblos de la comarca norte de la provincia, NORORMA (Cuevas de San Marcos, Villanueva de Tapia, ademas de Villanueva de Algaidas) y por algunos pueblos de Córdoba (Priego o Carcabuey), Granada (Montefrío) o Jaén (Martos, Jamilena o Alcalá la Real) con escasas variaciones y, aunque es ya de cualquier época del año, suele hacerse mayoritariamente en febrero en la época que da nombre al embutido: los carnavales.

También son propias de estos días las tortillas de masa blanqueadas de azúcar y zambullidas en espeso y caliente chocolate, que endulzan las relaciones familiares. En Villanueva de Tapia se comen las papuecas, propias de Semana Santa y carnaval como las tortitas de masa, sopaipas o allullas con las que guarda un fuerte parecido y, también, con las tortillitas de bacalao, parpuchas o panzaviejas, tanto en la forma, como en la época. Aproveche para saturarse de grasa, que después llegan las carnestolendas. ¡Buen provecho!. 

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