
COLORIDO. Cernícalo vulgar hembra. |
El cernícalo vulgar cría
en las zonas cerealistas
Esta especie, que está
en época de celo, ya ha tomado posesión de los distintos
lugares elegidos para asegurar su descendencia texto y
fotos: bernardino león Díaz |
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DATOS PRÁCTICOS |
Cómo llegar: Nos dirigiremos a
Campillos por la A-382. Antes de entrar en el casco
urbano, es obligado detenernos a nuestra derecha en
la laguna Dulce que, por estas fechas, tras las
lluvias caídas, debe de albergar un buen número de
aves acuáticas. Al Cortijo Lobón se llega por un
carril que parte de un establecimiento de productos
de piel que hay antes de entrar en el pueblo y
discurre paralelo y en sentido contrario a la
carretera que hemos traído. Tras un agradable paseo
el carril se bifurca y tomando el tramo de la
izquierda llegamos a Lobón. Si nos mantenernos a
discreta distancia de los lugares de cría, podremos
contemplar aves comunes, como estorninos, mochuelos,
gorriones y abundantes fringílidos, y otras especies
menos comunes, como la lechuza común, de elegante y
pausado vuelo.
Para llegar al Cortijo de las Monjas y al de la
Buitrona debemos regresar desde Lobón a la
bifurcación y recorrer un tramo llano de unos pocos
kilómetros de trazado suave. Para ver La Mezquita,
deberemos tomar un carril que se desvía en la
carretera de Sierra de Yeguas.
Dónde comer: Restaurante Los
Chopos.-Carretera a Jerez km.135 (952 722 770).
Campillos.
Equipo: Botas de trekking y prismáticos. |
Bernardino León Díaz
En los últimos días del mes de marzo, y en los
primeros de abril, los cernícalos vulgares, que ya
llevan unos días enfrascados en los asuntos del
celo, comenzaron a tomar posesión de los distintos
lugares elegidos para asegurar su descendencia.
En los cortijos abandonados de la zona de Campillos
y Sierra de Yeguas las parejas ocupan los rincones
más elevados entre las cerchas de las grandes naves
del Cortijo Lobón, o en las capillas semiderruídas
de otros, como el de las Monjas, la Buitrona o La
Mezquita, vestigios de una época y un modo de vida
periclitado. Suelen ocupar así mismo otros
emplazamientos, como agujeros en las paredes dejadas
de la mano de Dios, huras de conejo, repisas y hasta
en el mismo suelo, con tal de poder albergar sin
demora los 4 o 5 huevos que depositará la hembra y
que incubará durante 27-29 días, con la colaboración
del solícito macho.
El cernícalo vulgar, sin duda una de las más comunes
entre las rapaces ibéricas, debe su nombre vulgar al
hábito de elevarse, cernirse inmóvil en el aire a
poca altura, con el cuerpo en vertical y la cola
abierta en abanico, y otear el terreno en busca de
su alimento, que obtendrá precipitándose en picado
sobre sus presas, a veces deteniéndose en su caída
para una mejor inspección. Ejecuta también picados
angulares y persigue pajarillos como si fuera un
gavilán.
Su adaptabilidad a los distintos hábitats, su
eficiencia en la caza, su facilidad en fin para
otear minuciosamente el terreno y localizar las
presas le han convertido en la rapaz más extendida
en el Paleártico occidental. Se trata de un ave
cautelosa a la vez que osada, bastante indiferente a
la presencia humana, capaz de soportar cambios muy
drásticos en su hábitat, aunque es muy vulnerable a
la persecución y al uso de pesticidas.
Es un ave solitaria
Esencialmente solitaria, es ave de las tierras con
abundante vegetación, si bien no depende de los
árboles, y posee una especial habilidad para
explotar los suburbios de las ciudades. Además de en
los matorrales y eriales, habita en terrenos
abiertos, bosques someros y ciudades. Se alimenta de
invertebrados, principalmente himenópteros,
escarabajos, lagartijas, gorriones, codornices y
aláudidas. En menor medida, captura ratoncillos y
otros mamíferos pequeños.
Merece la pena visitar estas zonas de casas
abandonadas, campos baldíos y pedregosos, arenales y
zonas salinas y poder contemplar las continuas idas
y venidas de los cernícalos vulgares en su zona de
cría, cerca de las cuales también suele criar el
mochuelo común, que nos sorprenderá asomado en las
oquedades donde habita, al igual que la lechuza
común y la grajilla, ello sin contar las numerosas
visitas de ese tipo de aves, de costumbres muy
características, que conocemos como esteparias.
En estos cultivos y eriales podemos encontrarnos con
otras especies propias de estas tierras. El sisón se
instala en sus territorios y las hembras se dirigen
a los espacios ocupados por los machos que ya lucen
su atractiva librea negroazulada en el cuello, con
la que cautiva a su grupo de hembras y, no pasarán
muchos días antes de que los cernícalos primillas se
dejen ver en el aire, agrupándose en colonias de
unas decenas de parejas que criarán en zonas muy
cercanas a estas en las que ahora nos encontramos y
donde podremos disfrutar de su presencia. |
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