
Los vecinos del pueblo se esmeran adecentando las
calles / SUR |
Barrio Alto de Frigiliana. Un casco antiguo de origen
morisco
Pocos pueblos de la provincia han conseguido
conservar la estructura del típico pueblo andaluz, ése que
mantiene su casco antiguo de origen morisco tal y como se
diseñó hace cinco siglos. |
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DATOS PRÁCTICOS |
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Cómo llegar: Desde Málaga, hay que tomar la
autovía del Mediterráneo en dirección a Motril. Una
vez que se deja atrás el pueblo de Torrox, hay que
salir por el desvío de Nerja y Frigiliana. Se accede
a una rotonda donde se señaliza el acceso al pueblo. |
Pocos pueblos de la provincia han conseguido
conservar la estructura del típico pueblo andaluz,
ése que mantiene su casco antiguo de origen morisco
tal y como se diseñó hace cinco siglos. Así ocurre
en la localidad axárquica de Frigiliana, una villa
privilegiada situada en la ladera de Sierra de
Almijara, pero a escasos kilómetros del
Mediterráneo. A pesar de que en la última década
este municipio ha conocido un desarrollo turístico
vertiginoso, conserva aún su principal seña de
identidad, el Barrio Alto, popularmente conocido
como Barribarto.
A su trazado, de calles estrechas y empinadas, y a
su buen estado de conservación hay que añadir el
esmero que le ponen los vecinos de Frigiliana para
que se perpetúe como un conjunto arquitectónico en
Andalucía. Pasear por este casco antiguo es hacer un
amplio recorrido cromático, como el que ofrecen las
siempre encaladas fachadas o las coloridas macetas y
arriates, que ofrecen su mejor cara durante la
primavera.
El toque exótico lo ponen algunas puertas y ventanas
que, rompiendo excepcionalmente con la tradición,
están pintadas de azules, rojos o verdes. En este
recorrido, el visitante va encontrándose con
idílicos rincones, que sólo había soñado o visto en
óleos, y con insólitos miradores desde los que se
otea el azul del mar. Pero, además de estas
verdaderas postales, hay un interés histórico, la
rebelión de los morisca del siglo XVI, que
desencadenó batallas como la del Peñón de Frigiliana.
Así se relata en un conjunto de doce paneles de
cerámica que se convierten en hitos de esta ruta por
el Barrio Alto. |
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