UN PLATÓ AL SUR
Cerca de 250 producciones han elegido Málaga para recrear otros mundos en la gran pantalla
por Francisco Griñán
Segunda Guerra Mundial. Un grupo de prisioneros ingleses, ayudados por un oficial estadounidense, escapan en tren a través de los Alpes para llegar a territorio neutral. Están a punto de lograr su objetivo, pero los nazis les pisan los talones y la salvación se pone cara. En pantalla quedó así, pero la realidad fue muy diferente. Ni los británicos eran tales ni los alemanes eran germanos ni aquellos Alpes estaban en Suiza. Y es que la mayoría de los allí presentes fueron reclutados en Málaga para hacer de extras, mientras que las escarpadas montañas se encontraban aquí cerca: en el malagueño paraje de El Chorro.
La película en cuestión fue la cinta bélica 'El coronel Von Ryan', un sonado rodaje que trajo hasta la Costa del Sol al mítico Frank Sinatra. Esta es una de las 250 películas que se han rodado en la provincia desde el nacimiento del cine, una actividad que fue especialmente prolífica en los años sesenta y setenta con producciones tanto nacionales, como europeas y estadounidenses.
En los últimos años se ha vuelto a despertar la presencia de Málaga en el cine con populares títulos como 'Hola, estás sola?', 'Killer Barbys', 'Torrente 2: Misión en Marbella', 'La caja 507', 'Torremolinos 73', 'El alquimista impaciente' o 'El puente de San Luis Rey', que se han unido a las habituales producciones publicitarias que se ruedan en la provincia y que constituyen la principal actividad del mercado de rodajes audiovisuales.
La primera película
Aunque no existen estudios pormenorizados de los rodajes en Málaga, la primera huella data de 1909, 'De Málaga a Vélez', documental rodado por uno de los míticos pioneros del cine español, Ricardo de Baños, según recoge el libro 'MálagaCinema', publicado por el Festival de Málaga-Cine Español. ¿Y cual fue la primera producción extranjera que se rodó en la provincia? 'Dolores', un filme británico de 1921 que fue encontrado por el coleccionista Federico Kustner, el cual conserva una copia de la película en formato 'Pahté Baby' en el que se distinguen dos claros escenarios malagueños: el Colegio de Arquitectos y el jardín botánico El Retiro.
En cuanto al uso de la provincia en el celuloide, Málaga se ha interpretado tanto a sí misma como a dispares escenarios. La mejor ilustración está en la pantalla y en el película 'Fuego sobre África', una cinta de espías protagonizada por la pelirroja Maureen O'Hara, que se ambientó en la Costa del Sol y Tánger, aunque la estrella y el equipo de la película no llegó a salir del término municipal malagueño.
FOTOGRAMAS PARA UNA GEOGRAFÍA SURREALISTA
Los rodajes en Málaga, sobre todo los de películas extranjeras, han cometido auténticas barbaridades al situar en la Costa del Sol el Acueducto de Segovia o han convertido el Ayuntamiento en un hotel
por Francisco Griñán
Un coche avanza a toda velocidad en persecución de otro vehículo. El (glorioso) blanco y negro revela que la acción se ambienta en torno a los años cincuenta y que, a pesar del tiempo transcurrido, se trata del hoy congestionado Parque de Málaga. Los coches siguen a lo suyo y en un santiamén aparecen en Fuente Olletas, enfilan el camino de Colmenar con rumbo a los Montes... pero aquí falla algo: tras una curva aparece ¡el Acueducto de Segovia!. ¿Error, desliz...? Nada de eso, simplemente cine.
¿Se imagina lo que pensaría un estadounidense si viera un filme español en la que la estatua de la libertad apareciera en pleno cañón del Colorado? Pues eso es lo que se experimenta cuando se ve desde aquí 'Perfume de misterio' (1954), en la que el director estadounidense Jack Cardiff alcanzó una de las cotas más delirantes de lo que en cine se denomina 'geografía ideal' al situar la famosa canalización romana en plena Costa del Sol.
Y es que la ciencia ficción no es sólo patrimonio del género fantástico, sino que es algo consustancial al propio séptimo arte, el único capaz de darle al cartón piedra apariencia de granito. Pero la geografía ideal se toma a veces algunas 'licencias' que, a los ojos de los conocedores de esos escenarios, resultan simplemente surrealista.
¿Hotel o Ayuntamiento?
En el patio de butacas, el espectador malagueño se ha encontrado incluso con el caso contrario al de 'Perfume de misterio'. Por ejemplo, en 'El boulevard del ron' (1971) Brigitte Bardot y Lino Ventura van tranquilamente paseando por Cuba y ¡de repente! aparece un hotel muy familiar: no hay que ir hasta el Caribe para encontrarlo, sino que basta con echarle un vistazo al Ayuntamiento de Málaga. Por cierto que Bardot y Ventura no llegaron a besarse en la película, ya que el italiano especificó en su contrario que no tendría «contacto físico» con ninguna actriz, como revelaba la intérprete gala en sus memorias.
Pero no sólo el cine extranjero ha cometido sus aberraciones. También el español. El mítico director Edgar Neville, que además residía largas temporadas en Marbella –su casa, Malibú, fue años más tarde adquirida por Sean Connery–, rodó en la capital 'Duende y misterio del flamenco' (1952), pero se encontró con un problema.
«Neville quería rodar una escena en la sepultura de Juan Breva, pero descubrió que éste había sido enterrado en una fosa común. Entonces encargó una lápida con su nombre, la puso en la tumba que más le gustó y rodó la escena», recuerda el periodista cinematográfico Guillermo Jiménez Smerdou, ganador de un Premio Ondas.
Inundación de burros
El tipismo andaluz ha sido tradicionalmente un reclamo turístico. Pero también se corre el peligro de dar una imagen distorsionada, como hizo el propio Carol Reed (autor de 'El tercer hombre') que rodó en Málaga el 'thriller' 'El precio de la muerte' (1963) e importó los famosos burros de Mijas «para colocarlos en las escenas que transcurrían en la actual plaza de la Constitución o en la Alameda», afirma Jiménez Smerdou, que sentencia sin dudarlo: «El cine ha falseado siempre todo lo que le conviene».
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