Conferencia
de Javier Echeverría, filósofo y matemático
"SOCIEDAD
Y NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL SIGLO XXI"
MÁLAGA 17 de enero de 2001
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| El
filósofo Javier Echeverría, durante su
intervención |
A continuación me gustaría
hablarles de las nuevas tecnologías de las comunicaciones y
de la información. Eso sí, dejaré de lado, porque no
tengo competencia para tratarlo, las biotecnologías, que
también son de reciente creación y que tendrán óya están
teniendoó un desarrollo enorme en el siglo XXI. No
obstante, del resto les contaré lo que generan.
Por cierto que, cuando digo
'tecnologías', me estoy refiriendo, simple y llanamente, al
teléfono, a la televisión, a las tarjetas de crédito, a
las redes telemáticas como Internet, a las tecnologías
multimedia como los cederrón, los DVD, es decir, los discos
de archivo digitales y electrónicos, o las enciclopedias
multimedia, a los videojuegos y a la realidad virtual,
tecnología esta última que también debe ser tenida en
cuenta y de la que forman parte los nuevos cascos estereoscópicos
o las gafas igualmente estereoscópicas del cine Imax, unos
artefactos superpuestos al cuerpo humano capaces de generar
percepciones y sensaciones reales. Estas siete tecnologías,
más todas las que a ellas se adhieren, conforman un nuevo
espacio social: el espacio electrónico o telemático,
aunque yo prefiero llamarlo 'Tercer Entorno' por los motivos
que luego mencionaré. Y en este nuevo espacio tecnológico
es donde se puede desarrollar la sociedad de la información,
expresión acuñada por la Unión Europea, concretamente por
su comisario de Tecnologías de la Información, tras el éxito
de lo que Al Gore y Bill Clinton llamaron, con una metáfora
muy acertada, 'las autopistas de la información' para
referirse a nuevas tecnologías, especialmente a Internet,
que, como las redes de carreteras, transportan información.
Ahora bien, si la Unión Europea elige el término sociedad
es porque prefiere atender al aspecto social, no al
exclusivamente tecnológico.
Esta idea ha tenido muy buena
recepción tanto en el Viejo Continente como en el resto del
mundo, porque refleja, ni más ni menos, que las nuevas
tecnologías influyen en la creación de una nueva sociedad,
distinta de la industrial -de hecho, muchos autores la
denominan 'post-industrial'-. A lo largo de esta charla
pondré bastantes ejemplos de las transformaciones sociales
posibilitadas por dichas tecnologías.
Mi aportación al respecto en
este libro titulado Los señores del aire es, sin
embargo, intentar conocer dónde se desarrolla esta sociedad
de la información. Todos sabemos que una sociedad requiere
un espacio y un tiempo para surgir, para crearse, para
desarrollarse, para evolucionar, para cambiar; por una
parte, no hay sociedad que no se instale en un territorio
determinado, en una ciudad, pongamos por caso, y, por otra,
ésta siempre genera su propio tiempo. De hecho, las
distintas sociedades humanas habidas a lo largo de la
Historia han creado conceptos muy distintos del tiempo; no
es lo mismo el tiempo de la sociedad industrial, ligado al
reloj, al horario, a las ocho horas de trabajo óesto, en
las fases más avanzadasó, a los fines de semana o
vacaciones en general, que el de la sociedad rural. En ésta,
el tiempo está vinculado a los ritmos naturales, a las
estaciones, a las épocas en que hay que cosechar, en que
hay que sembrar, a las épocas en las que hay que dejar la
tierra en barbecho, a las épocas en las que hay que llevar
las ovejas a pastar al monte, etc. Las sociedades campesinas
han generado, por tanto, su propio espacio, bien en el
campo, bien junto a los ríos, enfrente de los mares o en lo
alto de las colinas para protegerse, vamos a suponer, de los
piratas, como ocurre con pueblos de la zona mediterránea. Y
con él, un modo de organizar el tiempo, como ocurre con la
sociedad industrial.
La interrelación de esas
siete tecnologías con la coordenada espacio-tiempo es lo
que yo he denominado 'Tercer Entorno', al que también nos
podemos referir como 'espacio informacional', 'espacio
electrónico' o 'espacio digital'. No obstante, el nombre
que yo le he otorgado conlleva, para mí, una serie de
ventajas que no poseen las otras denominaciones; por eso por
eso la he propuesto y la voy a desarrollar ante ustedes.
Para comenzar, creo que la
gran transformación social que se ha generado a finales del
siglo XX y que continuará a lo largo del XXI por efecto de
estas tecnologías de la información en las comunicaciones
es consecuencia, ni más ni menos, de la necesidad de creación
de este Tercer Entorno, de un tercer espacio social
contrapuesto a los dos primeros. Y, claro está, si se habla
de tercero, habré de decir cuáles son los dos primeros.
Pues bien, estos dos son naturaleza y ciudad. A partir de la
primera, que incluye en ella al campo, al monte, a las
costas, a los lagos, a los ríos, etc., se han desarrollado
muchas modalidades de sociedad. Genéricamente, se habla de
´sociedad agrariaª porque es el gran canon, pero en un
momento dado, por supuesto en diferentes países del mundo y
a lo largo de ciclos históricos muy prolongados, comienzan
a surgir ciudades pequeñas: militares, religiosas, ligadas
a una feria o mercado, a un puerto... En realidad, lo que
verdaderamente surge es la necesidad de originar una ciudad,
por lo que llegamos al segundo espacio social mencionado. Ya
digo que esto se produce tras siglos de construcción y que
su ritmo de evolución depende de la sociedad en la que
surge. No es lo mismo una sociedad mercantil que una
sociedad urbana o militar; el modo de medir el tiempo es muy
diferente si depende de las actividades religiosas que si
depende de actividades militares, comerciales, mercantiles o
industriales. Eso sí, en este segundo entorno, en la polis,
de entre las muchas modalidades de sociedad que también se
generan, el canónico es el modelo social más desarrollado,
o por lo menos el que más nos afecta en España. Y en la época
contemporánea, la sociedad industrial. O sea que, para
simplificar, en el primer entorno, en el campo, predomina la
sociedad agraria, rural; en el segundo, en la ciudad, la
sociedad industrial. Ahora, las nuevas tecnologías
posibilitan, como ya he dicho, un nuevo espacio y un nuevo
tiempo, y precisamente aquí es donde se desarrolla la nueva
modalidad: la sociedad de la información.
Además, estoy tomando el
significado etimológico de entorno cuando me refiero
a este asunto, puesto que estas tecnologías nos rodean en
nuestra vida cotidiana. El teléfono ya no es sólo fijo,
ahora también es móvil, y las tarjetas de crédito son el
dinero electrónico que siempre nos acompaña. Con respecto
a la televisión, ¿para qué voy a mentar su influencia en
nuestras casas o en la transformación de la vida doméstica
y social?; hay mil estudios desarrollados al respecto. Los
videojuegos, o juegos electrónicos en general, por su
parte, aun siendo uno de los fenómenos más recientes,
suponen gran éxito de ventas en navidades. Y cada vez
tenemos más cederrones o compactos, no sólo para oír música,
sino también como soporte de enciclopedias, de textos de
todo tipo, etc., así como escáneres carísimos y muy
sofisticados que posibilitan digitalizar una foto, guardarla
en un ordenador y realizar álbumes. Por eso llegará un
momento en el que las fotos familiares serán, por ejemplo,
un simple cederrón; en el que la memoria de la familia o la
personal estén en formato electrónico y pueda ser vista o
manipulada en la pantalla de un ordenador.
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