Picasso: La infancia de un genio

Una fecha histórica

mala1.jpg (8001 bytes)
En el dibujo de Manolo Blasco, el tío de Picasso, Salvador Ruíz Blasco, presenta el niño en familia

Martes, 25 de octubre de 1881, festividad de los santos Crispín y Crispiniano. La lluvia, que fuertemente había caído días atrás, dejó paso a un fuerte viento de levante.

Málaga, la Málaga de aquella época de revueltas e idealismos, estaba algo inquieta. La antigua estación de Ferrocarriles Andaluces, no se sabe aún por qué causas, ardía por los cuatro costados y un enorme gentío se arremolinaba en torno al lugar del suceso. Unos, para colaborar en la extinción del fuego; otros, los más, para ser testigos presenciales de la catástrofe.

Había oscurecido pronto y hacía frío. Era una noche cerrada, una más del otoño malacitano. En el número 36 de la ya entonces añeja plaza de Riego (años más tarde de la Merced), se vivían momentos de nervios e incertidumbre: doña María Francisca Picasso López iba a dar a luz. Sería, si todo marchaba bien, el triunfo del matrimonio formado junto a don José Ruiz y Blasco, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Málaga y director-conservador-encargado del exiguo Museo del Ayuntamiento.
Doña María y don José se habían casado apenas diez meses antes de este día. Concretamente fue el 8 de diciembre de 1880 y una de las características de esta boda era algo muy normal por aquel entonces: la diferencia de edad entre uno y otro cónyuge: 42 años él y 25 ella.
El parto no se había presentado fácil. A las once y cuarto de aquella noche otoñal todo había concluido. Un nuevo niño, otro malagueño más llegaba a este mundo. Un niño que daría fama a la plaza que le vio nacer; un niño que tomaría en la pila bautismal el nombre de Pablo y cuyos apellidos serían Ruiz Picasso. Pablo Ruiz Picasso acababa de nacer. En este día, este martes 25 de octubre, comenzaba la vida de un hombre que con el tiempo se convertiría en mito y, como todo mito, entraría en la leyenda.

Su tío, Salvador Ruiz Blasco, médico cualificado, asistió a la madre en el parto y fue quien con sus buenos oficios salvaría la vida de aquel recién nacido. Hubo un momento de angustia. Parecía que aquel parto no iba a tener un epílogo feliz. La pronta actuación de don Salvador culminaría con unos berridos y sollozos esperanzadores de aquella nueva criatura. Su tío le había salvado la vida. Como escribía Alfonso Canales, «Pablo nació azul. Sólo pasó al rosa después de unas enérgicas fricciones en las plantas de los pies que le dio el médico Salvador Ruiz Blasco. Estuvo Pablo a punto de morir de asfixia el 25 de octubre de 1881. Su tío le aplazó la muerte hasta el 8 de abril de 1973».
El día 26 no se hizo esperar. La nueva mañana apareció radiante y triunfal. El sol, entre tímido y arco iris, bañaba a la plaza de Riego. Picasso vio por primera vez la luz. Muchas veces, demasiadas tal vez, se ha llegado a decir que Málaga no le dio nada a Picasso... Qué lejos queda esta aseveración de la realidad. La luz es algo muy importante para cualquier pintor.

Pedro Luis Gómez
Diario SUR Digital

                                                                    > subir

MÁLAGA, CIUDAD NATAL DE PICASSO

© Copyright Diario SUR Digital, S. L.
Avda. Muelle de Heredia, 20-1º-4, 29001 Málaga. CIF: B48583579.
Inscrita en el Registro Mercantil de Málaga, Tomo 1626,
Libro 539,Folio 13,Sección 8,Hoja nº 19333.
SUR Digital incorpora contenidos de Prensa Malagueña, S.A.
Copyright © Prensa Malagueña, S.A. 2003
Todos los derechos reservados