El
técnico que ganó una Liga
JUAN CARLOS BONILLA
Aíto García Reneses, entrenador del DKV Joventut,
declaraba en la pasada serie semifinal que «aquí
todos tienen una etiqueta, yo soy el que no ganó
la Copa de Europa, y otro entrenador ganó una
Liga y para siempre será el que ganó una Liga».
El mensaje enviado a Sergio Scariolo puede
añadirse a todos los que el entrenador italiano
del Unicaja lleva incluidos en su particular
relación con el baloncesto nacional.
Sergio Scariolo obligatoriamente suscita
opiniones sobre él mismo, la mayoría de ellas
llevadas a los extremos, pocas en el plano tibio
del comentario.
De entrada, su aspecto físico, con ese sello más
habitual de los galanes cinematográficos
italianos como Vittorio de Sica, Marcello
Mastroianni o Vittorio Gassman, o su léxico y
capacidad comunicativa (¿cuántos diccionarios de
sinónimos tiene?) como buen abogado lo hacen un
espécimen peculiar del banquillo, atrayendo como
un imán los focos y siendo protagonista
imprescindible de todo lo que le rodea.
Los que lo conocen hablan de su trabajo, de su
control de la situación, de la necesidad de
evitar circunstancias no previstas y de su
capacidad para potenciar los aspectos positivos
de cada integrante de su equipo.
La llegada del italiano a Málaga fue una
casualidad no prevista por él, seguro. La
posibilidad de su fichaje en el seno del club,
tampoco.
Su figura, con todo lo que conlleva alrededor,
ha demostrado ser tan necesaria en Málaga como
la sal en la comida, porque tras la afortunada
casualidad que significó la primera final ACB
con Imbroda o la segunda, infravalorada por
todos menos por Bozidar Maljkovic, su aparición
reubicó al Unicaja nuevamente entre los equipos
punteros y sirvió para obligar a todos a apostar
por un proyecto ganador.
La hipotética salida de Sergio Scariolo del
Unicaja se producirá en su día porque nadie
termina perpetuándose, pero en ese momento, y
para nuestra íntima historia, será
invariablemente «el entrenador que ganó una
Liga», tal y como decía Aíto García Reneses,
pero, afortunadamente, con nuestro equipo. |