Aniversario polémico
José Becerra
Es este el año de Charles Darwin y la conmemoración de los 200 años de su nacimiento, además de los 150 de que viera la luz El origen de las especies, su libro más conocido y divulgado por contener sus famosas teorías sobre la evolución de los seres vivos ha venido a recrudecer la disputa, por antigua no menos cáustica entre ciencia y religión. Dos doctrinas, dos posturas encontradas que no parecen que se hayan conciliado aun cuando penetramos en un nuevo siglo y en uno no menos flamante milenio. Ni los que profesan la religión, ni los que la estudian en profundidad como los teólogos, ni los científicos por su parte parecen haber llegado a un punto de entendimiento. Cada uno tira de la manta para sí mismo, y en medio estamos los que, guiados por la razón o los que se confortan con la fe cristiana, no sabemos a qué carta quedarnos.
La evolución de las especies, tal y como entrevió Darwin no parece tener vuelta de hoja, a saber, es inapelable. Bien es verdad que la Iglesia ha procurado siempre, encontrar, digamos, un punto de encuentro en la controversia, pero piensa uno que no muy satisfactorio del todo, más bien con poco calado. Hay otras cuestiones, hoy de rigurosa actualidad como la investigación sobre células madres, en las que encontramos los mismos criterios encontrados. A este respecto hay que saludar la decisión de presidente Obama allanando el camino para que los estudios de esta materia no encuentren serios escollos. Eso es ir a favor del avance científico y no nadar contra corriente.
También contra Galileo despotricó la Iglesia por su teoría heliocéntrica. Tuvo que retractarse pronunciando las palabras que le salvaron de la hoguera de la Inquisición: “ Abjuro, detesto y maldigo”. Pese a ello, cuando han transcurrido 400 años de su “herejía, el pasado 14 de Ferrero, el Vaticano celebró la primera misa en su honor.
Esperemos que, ahora, los argumentos encontrados entre sí se limen y las intransigencias y asperezas se eliminen sin dejar pasar tantos años.


