A pesar del título no lo que se describe a continuación no se trata de ningún guión de tv o de cine (aunque lo pudiera parecer).
A medianoche del pasado jueves 11 al viernes 12 octubre ingresa en urgencias de Carlos haya una persona aquejada de imposibilidad de orinar (como si tuviese una especie de “tapón” en el conducto urinario) durante varias horas. [previamente habiéndose informado por teléfono de que debía acudir a urgencias de carlos haya, pese a haber sido operado varias veces de la vejiga en el hospital civil, porque es allí donde únicamente hay urólogo de guardia por la noche.]
Después de unas dos horas de trasiego de personal “hospitalario” entrando y saliendo de la habitación donde atendían al paciente, por fin permiten la entrada del familiar y le comentan que ha podido quitar el “tapón” y poner la sonda tras muchos esfuerzos de todo el personal que no había parado de hacer intentos (como en una caseta de feria) ¡¡hasta dar con la sonda apropiada!! increíble pero, bueno, el paciente al menos estaba mejor que cuando había llegado.
No había cama alguna disponible en carlos haya ni en el hospital civil, por lo que hubo que esperar otras dos horas aproximadamente a que quedara una cama libre en carlos haya para el ingreso en planta [para quien no lo sepa, el objeto de esa sonda es que el paciente elimine cuaquier ligero coágulo de sangre y la sangre que esté en el conducto y quede todo limpio por medio del suero que también tiene puesto.] como quiera que el líquido que salía por la sonda no dejaba de salir rojo sangre, y el paciente no es dado de alta hasta que sale prácticamente incoloro, lo ingresan en planta alrededor de las cuatro de la madrugada. por cierto, la persona a cargo de la planta en la que ingresan al paciente estuvo a punto de pisar la bolsa de la sonda y cuando el familiar le comentó que estaba sondado, su respuesta fue: “¿que este paciente tiene puesta una sonda? ¿dónde está la sonda?”
El día siguiente (viernes 12) lo pasó mejor, pero no dejaba de sangrar y llenar bolsas. el asunto era preocupante porque ni siquiera después de operarse salía el “líquido” tan rojo sangre. pero bueno, paciencia. de la actitud de gran parte del personal del hospital no vamos a entrar en detalles porque su ineptitud, negligencia y nula profesionalidad va a quedar reflejada en la correspondiente reclamación por vía ordinaria.
El sábado 13 alrededor de la cuatro de la tarde al paciente se le forma otro coágulo que tapona la vía y al no encontrar modo de arreglar el asunto, el personal tiene que incluso cortar la sonda y quitarla ante la forma de sangrar del paciente. suerte que avisaron al urólogo de guardia y andaba por allí y le puso la sonda como es debido y ¡¡magia!! el paciente dejó de sangrar al momento y el líquido empezó a salir casi incoloro. al fin había camas libres en urología en el hospital civil y el urólogo tramitó el traslado lo antes posible, con el eterno agradecimiento de paciente y familiares. a media tarde estaba ya donde debía haber estado desde el principio: en urología del hospital civil atendido por un personal profesional que sabe lo que tiene entre manos. de cualquier modo, por la noche se le tuvieron que poner dos bolsas de sangre a causa de toda la que había perdido en los días anteriores.
El domingo 14 el paciente ya se encontraba mucho mejor, le quitaron los sueros e incluso pudo levantarse y caminar un poco por el pasillo. y únicamente sigue a la espera de que le den el alta suponiendo que no necesite más transfusiones de sangre y que no le hayan dañado la uretra en carlos haya al sondarlo tan criminalmente.
Pueden ser cosas que pasan, pero lo peor es que en ciertos sitios hay una carencia casi total de un personal profesional de verdad, e impera la desidia y el escurrir el bulto. esto ocurre en todos los trabajos, pero cuando lo que hay entre manos es la salud y la vida de personas. cuando uno está mal y tiene que ir al hospital no quiere besitos, mimos ni palabritas: lo único que se pide es que el personal sea profesional (o al menos lo parezca) y haga su trabajo en condiciones.
Todo lo comentado arriba está hecho en un tono más tranquilo gracias al paso de los días, aunque el paciente sigue ingresado y no se sabe cuándo le van a dar el alta, ni siquiera si le quedará algún tipo de secuela. esta situación no ha salido antes en el periódico en sucesos porque yo no soy el familiar que estaba presente en el momento exacto de suceder la mayoría de las tropelías ya descritas.
A cualquier paciente de urología que necesite acudir a urgencias en mitad de la noche por algo relacionado con su dolencia, ¡por favor, que evite por todos los medios acudir a carlos haya para que lo 'atiendan' allí!


