Por: Eduardo Sáenz de Varona
(Miembro del Instituto de Estudios Campogibraltareños)
Por los años 20 del pasado siglo, mi padre (que había nacido en 1900) me contó que iba con sus amigos y Manolo Caracol, entonces en sus comienzos, a un “cuartito” de la Venta de Eritaña en Sevilla, cerca del Parque de Mª Luisa (donde hoy está la glorieta de México). En ese cuartito, entre copas de manzanilla, Manolo se arrancaba por Bulerías, Seguiriyas, Fandangos, Malagueñas... con ese pellizco gitano que nadie ha sabido dar después.
Esta idea del cuartito como un lugar donde se hacía cante jondo es la que aprovecha Francis Prieto en su Galería de Arte de Gaucín, con el objeto de puedan exponer, fundamentalmente, los artistas locales y foráneos.
El local lo ha inaugurado con una exposición del pintor Paco Benítez del que dije, cuando expuso en la muestra “Arte Contemporáneo” que, con motivo del II Festival internacional de Música de Jimena de la Frontera, comisionó el pintor Juan Lobillo: Paco Benítez utiliza diversos tipos de tierra para conseguir unas texturas espléndidas en obras tales como “Zogre”, “Agua Brotando”, “Niño con cometa” y “Celos Felinos” (“Arte contemporáneo” Europa Sur de 29 de junio de 2002, pag. 20). Esta exposición reunió artistas de la talla de Pepa Rubio, Federico Guzmán o Juan Soler.
Junto a estanterías con libros antiguos y de poemas, las obras del flamencólogo Francis Prieto y el estupendo libro que sobre botánica ha escrito Paco Benítez, éste cuelga su obra (Imaginario) para la que utiliza esta técnica, tan propia del artista, al trabajar con pigmentos de tierra de distintos tonos y partes de la Serranía de Ronda, que tan bien conoce. Tonos marrones, color tierra, con esos personajes entre aterrados y atemorizados o, con otros matices la insinuante flora del Valle del Genal.
Exposición que se debe visitar porque, por un lado, Paco Benítez siempre nos porta algo más de su arte y del entorno donde vive y, por otro, por el interesante lugar donde se expone: “El Cuartito”; entre un aire intimista y actual. Donde parece oirse por la ventana, entre el canto de los pájaros, el fandango de Manolo Caracol: Que del nío la cogí/ blanca paloma jerí/ la mare se queó llorando/ como yo lloré por tí/ la solté y se fue volando. O malagueña, también de Manolo Caracol: Por qué me la quitó Dios/ a la mare de ni alma/ si en su última agonía/ pá que no sufriera yo/ las manos ella me cogía/ y me miraba y se reía. O esta otra: Toá la noche sentao/ llevo en el balcón/ sentaíto en el balcón/ y cuando siento los pasos tuyos/ se me alegra el corazón/ toíta la noche me llevo.
Bienvenido sea pues este nuevo espacio de arte (que inaugura el buen pintor Paco Benítez) y sus futuros artistas, que iluminarán -sin duda- la vida cultural de la Serranía de Ronda.


