Es, verdaderamente, lamentable, cómo están de escupitajos las isletas de nuestra capital. Es auténticamente denigrante ver cómo se encuentran y si el Excmo. Ayuntamiento no las pinta con más aseduidad el expectáculo está servido para nuestros visitantes. Pero es que, ocurre lo mismo con las pantallas anti-ruidos que existen en varios puntos con la autovía. Lo más vergonzoso es el ejemplo que está comunicando, incluso a menores, cuando realiza esa acción, con lo cual ya, por mucho inversión que se haga para embellecer la ciudad los conductores lo estropean ¡al instante!. Muy lamentable, amigos conductores.


