Quisiera denunciar la injusticia que se está llevando a cabo con una trabajadora enferma por parte de la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) de Málaga. Para ser más preciso, dicha trabajadora es mi madre, que lleva en servicio en un colegio desde el año 1974, donde siempre ha cumplido estrictamente sus obligaciones y sus horas de clases, que superaban holgadamente las 20 horas semanales.
Mi madre, gran trabajadora, está enferma desde algunos años por una depresión, por la que nunca ha tenido que dejar de trabajar, pero se agravó cuando cumplió los 60 años y 4 meses, debido en parte a la negación por parte del INSS de la jubilación anticipada.
En la actualidad, con casi 62 años, tiene fobia al trabajo y crisis de ansiedad graves repetidas, sufridas por ella misma en mayor medida y por aquellos que estamos con ella, y documentada por numerosos informes de los cuatro psiquiatras con los que se ha tratado (3 del Servicio Andaluz de Salud -SAS- y 1 de la medicina privada), además de los 4 informes de urgencias de hospital del SAS a donde ha tenido que acudir por crisis graves en los cuatro últimos días desde que se ha incorporado al trabajo por orden de la Dirección del INSS de Málaga.
Quisiera saber, si cuatro médicos especialistas (además de los que trabajan en la urgencia del hospital) tienen el mismo juicio clínico, y nosotros que la rodeamos lo podemos confirmar con nuestro juicio humano, cómo es posible que un único médico (que ni la miró a la cara) emite como juicio que está apta para trabajar.
Quisiera saber si es que ha habido un mal uso de los fondos públicos de la Seguridad Social con abusos, siempre injustificados, y ahora deben pagar con su salud aquellos que han estado pagando toda su vida con sus cotizaciones.
Quisiera por último desear que nadie, nadie más pase por esta angustiosa situación, ni por supuesto aquellas personas que ahora emiten esos juicios que tanto daño hacen a mi madre.


