Hace unos días leí en su periódico un artículo sobre el botellón y sobre beber alcohol en la vía pública. En dicho artículo el Alcalde de Málaga afirmaba que se iba a perseguir y castigar esa actividad con el fin de erradicarla, si bien 'no se va a perseguir a cualquiera que se tome una cerveza en la calle'.
Pues bien, en una calle de Málaga, concretamente en C/ Montaña Blanca, existe lo que yo consideraría un botellón continuo. Allí grupos de entre cinco y veinte personas, cuya media de edad supera los 30 años, se dedican a beber litronas de cerveza y a fumar porros. Normalmente esto empieza entre las diez y las once de la mañana, se dispersan a la hora de comer, y vuelven sobre las 18.00 horas para continuar hasta las 24.00h. Obviamente, esta actividad no la realizan en silencio, con las consecuentes molestias para los vecinos que tenemos que soportar voces, peleas, olor a meados...
Esta situación ha sido denunciada en el Ayuntamiento pero no se ha hecho nada para evitarla. Y mi pregunta es ¿qué diferencia lo que acabo de contar de los botellones universitarios?, ¿porqué uno hay que erradicarlo y el otro simplemente se ignora?, ¿porqué en una calle de Málaga se puede beber sin problemas y sin embargo un local puede ser multado si sus cliente salen a la calle a beber?.
Desgraciadamente, la única respuesta que se me ocurre es que la diferencia está en la capacidad que tienen unos u otros grupos para pagar las sanciones. Los congrados en la calle Montaña Blanca muy probablemente sean insolventes y no van a pagar ninguna multa, mientras que los universitarios o sus progenitores, o los dueños de los locales sí van a pagar, aunque sólo sea para evitarse problemas.
Por tanto, Excelentisimo Sr. Alcalde, ¿de verdad quiere acabar con el botellón o es sólo una excusa más para recaudar?.


