No es la primera vez que hablo de los grandes obstáculos que nos encontramos los usuarios de sillas de ruedas. Todas las semanas daba mi paseo los martes, al mercadillo. Ahora es casi del todo imposible. Solo podría acceder hasta allí, a través de la carretera que hay junto a Eroski. Pese a ello, hay un buen trayecto, y he de contar con que el tiempo no me sea adverso. ¿Se figuran que a mitad de camino comenzara a llover? ¿Dónde me resguardaría? Desde su nueva ubicación no me he sentido con ganas de hacer un camino tan largo. El pasado año, concretamente en mayo, me realizaron una entrevista en el periódico malagueño Málaga Hoy. Creí que mi voz llegaría a las autoridades para solventar el tema de los autobuses urbanos, soñé con poder subir a través de una rampa automática en uno,saben, ahora podría ir al hospital, o al mercadillo, o dentro de poco, al nuevo INSTITUTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL.
El que tenemos ahora, entrará en obras, e hipotéticamente yo tendré que ir al nuevo, ubicado por la Avenida de la Estación. Y digo hipotéticamente, porque me será imposible llegar hasta allí. Me siento señores acorralada, cada vez más. Me privan de lo más hermoso del ser humano, 'LA LIBERTAD'. Y no solo a mí , sino a muchos como yo. Sé que todo acontece por una fuerza mayor, pero se podría solucionar alquilando o comprando un autobús capaz de subirnos como a los demás usuarios. Reto a cualquier autoridad competente, a corroborar que en el día de hoy, eso es, prácticamente imposible. Un saludo LOLYTRI


