Nosotros los usuarios de los carriles de bicicletas hemos luchado por un derecho y ahora tenemos el deber de utilizar los carriles, ya que estos han supuestos grandes esfuerzos, tanto económicos y sociales a todos los ciudadanos en general. Económicos por el coste material de las obras y sociales por el coste que han tenido que pagar los vecinos colindantes a estos carriles, cediendo parte de zonas donde aparcaban sus coches, y parte de zonas de acerado, por donde se desplazaban, soportando las incomodidades producidas por el polvo, ruido y demás trastornos. Además, los peatones, tendrán que hacerse a la nueva situación, y aprender que por donde caminaban ellos, ahora circulamos nosotros con nuestras bicicletas, cosa a la que se tendrán que ir acomodando.
Por ello, porque es un coste social que los peatones tienen que asumir, nosotros los ciclistas, debemos tener paciencia con ellos para que se habitúen a la nueva situación, y no increparlos con furia, cuando, sin darse cuenta, caminan por estos carriles de bici por falta de hábito, sólo con una leve timbrada podemos avisarles que vamos circulando por el carril. En Europa y en algunas ciudades españolas que ya llevan tiempo con los carriles que traman las ciudades, también en un principio pasaron por esta situación y tuvieron que esperar a que pasase el tiempo, para que tanto, peatones como ciclistas aprendieran a moverse cada uno por sus espacios.
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