Queridos Reyes Magos:
Os escribo para comunicaros que este año no he sido muy buena. Primero, me propuse que no iba a dormir tanta siesta y no lo he conseguido, pero es que debéis comprender una cosa: después de comer baja muy deprisa la sangre a mi barriguita y es imposible resistirme al tiernecito sofá. No os enfadéis mucho que para contrarrestar dediqué día y noche a estudiar, estudiar y a estudiar. Al final, en las oposiciones, no saqué la ansiada plaza (y eso que lo pedí en mi cumpleaños, después de ver una estrella fugaz y el día en que pisé un trocito de caca seca), pero, al menos, aprobé con algo más de un seis y pico, que para ser la primera vez y contando los nervios con los que despaché cada una de las pruebas no es para quejarse tanto.
Ya, ya sé que los niños pequeños no deben beber alcohol, por eso os pido que de mi parte instéis a los señores creadores que no hagan tan estupenda la cerveza.
Por todo esto, este año no quiero pediros nada para mí. Olvidad esos peluches y juguetes que guardáis en vuestra casa. He descubierto algunas cosas que no me han gustado nada. Sé por ejemplo que algunos de esos peluches están hechos de pelo arrancado cruelmente a miles de perros y gatos en China; y que muchos juguetes han utilizado en su fabricación a millones de niños esclavizados en todo Oriente.
Este año, a cambio, quiero pedir algo bien distinto: primero, acuérdate de concederle una jubilación a mi mamá que desde que nací no para de trabajar. Para mi hermana y mi papá, os pido que les llevéis mis mejores deseos para el año próximo (son muchos, acordaos de todos). Al resto de familiares y amigos, tanto a los que veo a menudo como a los que no, os pido que los inundéis de felicidad, amor y, sobre todo, de buena salud.
Dicho esto, yo me limitaré a seguir enseñando que es lo que más me gusta, a aprender a comunicarme con las personas sordas y a seguir estudiando para convertirme en profesora de verdad. No os preocupéis por mí, estaré bien. No me falta de nada. Aunque… tal vez, ahora que lo pienso, si hay una cosa que me gustaría de verdad: desearía que esta carta la leyeran todas esas personas que me importan y supiesen lo valiosos que son para mí.
Sin más, os deseo una muy Feliz Navidad y un próspero año nuevo 2011.
Con cariño: Rocío Bautista Bravo.


