La crisis, y su peor consecuencia. El paro. Repercute en todas las actividades económicas. Una de ellas, el comercio de uniformes laborales. Lo sufre especialmente. Tanto están ajustando los gastos empresas y autónomos. Que en los últimos tiempos los uniformes de los trabajadores, han pasado a ser algo prescindible. A pesar de la obligación de las empresas de suministrárselos a sus empleados. Por este motivo, los negocios especializados en uniformes homologados están pasando grandes dificultades. Sumado a las ventas que se hacen en otros tipos de establecimientos, como ferreterías. No son pocos los que han vuelto a la antigua costumbre de usar la ropa vieja del armario para el trabajo. Dando una imagen poco profesional.


