En el Cerrado de Calderón algunos vecinos cuando podan sus jardines dejan ramas y otros restos de la poda sobre las aceras obstaculizando así el paso de los peatones. Esto resulta molesto a las personas que caminan y produce numerosas ocasiones de peligro obligando a los viandantes a bajar de la acera y transitar por la calzada con riesgo de ser atropellados. Es especialmente arriesgado para las personas mayores con carritos de la compra, para los padres o madres con cochecitos de bebé y para los niños que van o vienen del colegio. De las personas de movilidad reducida que usan silla de ruedas mejor ni hablar. Sería suicida tratar de desplazarse por las aceras del Cerrado de Calderón. Pero en general es peligroso para cualquier peatón, dado que además los coches suelen circular a una velocidad superior a la permitida por estas calles.
Concretamente ayer, jueves 15 de diciembre, en la calle Pimienta esquina con calle Cáceres, al lado de un paso de cebra y delante de una señal de ceda el paso, una montaña de ramas, troncos y basura de jardín impedía el paso por la acera. El sitio en cuestión está en las inmediaciones de la puerta de entrada de primaria e infantil de un colegio. A lo largo del día llamé en 3 ocasiones a la Policía Local y a Medio Ambiente del Ayuntamiento. Esta mañana la basura seguía en el mismo sitio. Si hubiera sido un coche aparcado encima de la acera la grúa se lo habría llevado inmediatamente. Me pregunto por qué no hay un funcionamiento igual de rápido para llevarse las basuras si molestan igual al paso de los peatones.
Con mi carta quiero llamar la atención en primer lugar sobre el sentido cívico de los vecinos de una urbanización que a veces parecen olvidar que las aceras son espacios públicos y sobre la eficacia y celeridad de los diferentes funcionarios del Ayuntamiento que deben velar por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.


